A punto para el Samaín

O Vicedo, como otras localidades gallegas, recuperará el día 31 la tradición celta asociada a Difuntos


El Samaín, festividad de origen celta, ha cobrado una nueva vida en los últimos años y también ha resurgido en la comarca de A Mariña. Vuelve una tradición que hace tres mil años celebraban los pueblos celtas de Europa y en la que se inspiraría el Halloween de Norteamérica. La celebración pagana y antiquísima del Samaín, el nombre de la fecha en la que los celtas creían que se abría la ventana que separaba el mundo de los vivos y de los muertos, tendrá una de sus citas en O Vicedo, donde esta semana comenzarán los preparativos del gran desfile vicedense que recorrerá las calles de la localidad el próximo día 31.

Mañana, miércoles, darán comienzo los talleres en los que se prepararán los trajes, las calabazas, que forman parte indiscutible del Samaín, ligado a la fecha de Todos los Santos cuando los romanos trataron de convertir a los celtas al cristianismo, y las canciones.

El Concello ha invitado a gente de todas las edades a pasar durante toda esta semana por la Casa do Mar para preparar su trajes. Otro taller similar se llevará a cabo en la Escola Unitaria de Folgueiro.

Las calabazas

El Concello de O Vicedo recuerda más detalles de la fiesta celta: «Era unha festa de orixe celta onde se celebraba o cambio de estación e o ano novo. Ademais, era unha noite onde os mortos estaban na mesma dimensión que os vivos e por tanto, convivían na celebración. Cada comunidade honraba ós seus mortos e non estaba permitido o contacto con outras comunidades. Prendíanse grandes lumes para 'guiar' ós mortos e nos cruces do camiños colocábanse calaveiras dos enimigos cunha vela dentro para atemorizar ós novos enimigos (posteriormente as calaveiras foron substitutídas polas cabazas».

Uno de los artífices de la recuperación del Samaín en Galicia, concretamente en la villa coruñesa de Cedeira, ha sido el profesor Rafael López Loureiro.

Los orígenes del Halloween norteamericano se remontan a los celtas y la fiesta llegó a Estados Unidos por emigrantes europeos en el siglo XIX. En aquel país es costumbre que los niños se disfracen en la noche del 31 de octubre y pidan dulces por las casas, una costumbre que también acabó exportándose a otros países occidentales.

Los escolares mariñanos también combinan las dos celebraciones, la del Samaín y la del Halloween. Desde hace varias semanas algunos supermercados mariñanos venden ya calabazas para esta fecha y tiendas como librerías ofrecen sus escaparates temáticos con máscaras y disfraces alusivos al mundo de los muertos.

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