El debate sobre el botellón y sus consecuencias ha vuelto a convertirse en tema de plena actualidad estos días. La Consellería de Sanidade ha anunciado la colaboración dentro todas las administraciones y entes sociales para abordar el problema, que afecta principalmente a los grandes núcleos urbanos. Las ramas juveniles de PP, PSOE y BNG en A Mariña ofrecen sus puntos de vista en el marco de una polémica entre defensores y detractores de ese fenómeno. Coinciden en que es complejo abordarlo y en que en todo caso el fenómeno en la costa lucense no es comparable al de las ciudades, donde realmente son macrobotellones. Todos utilizan dos palabras clave, concienciar y educar, para tratar de que los jóvenes sean más responsables a la hora de beber.
Antonio Basanta, responsable comarcal de Novas Xeracións, señala: «Na Mariña non ten a gravedade ou magnitude que pode ter en A Coruña, Lugo ou Madrid. Si hai sitios onde se reúne a xente pero non é tanto un problema de orde público, sacando momentos puntuais como festas patronais, navidades, etc...» Ana Basanta Tojo, responsable de Xuventudes Socialistas en A Mariña, declara: «No sé porqué se puso de moda ahora el debate del botellón. Suprimirlo va a ser difícil». «Hay gente a la que le molesta -añade- sin embargo no le interesa lo que ocurre en algunos pubs, donde también hay jóvenes bebiendo y a veces bebidas adulteradas, peor que en el botellón». Desde Galiza Nova, su responsable comarcal Sara Fernández Murados opina: «Na Mariña non é un problema moi latente, non máis que no verán, como algo puntual derivado do turismo e da edificación masiva. O problema en Galiza está nas cidades e sobre todo nas universitarias. Penso que é un fenómeno social, e que non se debe criminalizar á mocidade».
Vandalismo
También Antonio Basanta sostiene que tampoco se debería «generalizar» cuando se habla de la juventud ni culpar al botellón de todos los males. En episodios como los de vandalismo, por ejemplo, cee que «pagan xustos por pecadores» y que los que lo hacen es un porcentaje muy pequeño: «Non todos os que fan botellón se adican a romper papeleiras, está claro». Por otro lado, subraya la situación de las administraciones locales al respecto: «A veces deixanse tirados aos concellos e aquí debe mollarse todo o mundo». «No todo el mundo que hace botellón hace vandalismo», defiende Ana Basanta Tojo. «O problema do vandalismo é do que menos hai», subrayan desde Galiza Nova.
Con 13 años y de botellón
Por otra parte, los tres hacen referencia a la claridad de la ley, que prohíbe la venta de alcohol a menores. Antonio Basanta agrega que «o consumo non se vai erradicar porque socialmente está admitido», por lo que considera fundamental la prevención. «A mí -apunta también la representante socialista- no me cabe en la cabeza que un niño de trece años vaya de botellón. Es necesario educación familiar y ambiental, más que otro tipo de medidas». Sara Fernández, de Galiza Nova, dice: «Nin todos os que van de botellón son menores de idade nin hai un consumo abusivo de drogas, non estamos a favor dunha actitude paternalista(...) E se a lei de venta de alcool a menores non se cumple, os poderes públicos teñen que tomar medidas».
¿Más policía?
Ana Basanta Tojo sugiere concienciar a los jóvenes «y hacerles responsables de recoger los vasos y no dejarlo todo tirado». El responsable de Novas Xeracións apuesta por actuar también cuando «entran en conflicto varios intereses, por exemplo, nos ruídos e a suciedade que molestan a veciños». «Cando hai un problema está ben que se reúnan os políticos, apostilla Sara Fernández, e buscar ocio alternativo, pero ao mellor se terían que xuntar coas asociacións xuvenís, que os xoves tiveran voz, que fagan propostas en común coas alcaldías, e non faría falla máis policías».