El principal problema que afrontan los hoteles y cámpings mariñanos es la brevedad de las estancias de los turistas en ellos, por culpa principalmente del mal tiempo. «Moita xente ven, pero vanse rápidamente porque o tempo non invita a quedarse», afirma el propietario del cámping Rapadoira-Llas de Foz.
Después de un julio mediocre, agosto ha tenido una parte buena: que muchos turistas llegan y se instalan; pero también una mala: que al ver que el buen tiempo no llega, se van en su busca a otro lugar.
«Algunha xente fai reservas e despois, ó ver que o tempo é malo, chaman para cancelalas», declara la encargada de un hotel de Ribadeo, «veñen para ir á praia, e si non poden ¿para qué van vir?».
De esta manera, las estancias de los turistas son muy breves, lo que hace que los establecimientos registren muchas entradas pero también salidas que son casi inmediatas, comparadas con las de otros años en los que los clientes pasaban una semana o incluso más en los hoteles o cámpings de A Mariña. Es la incidencia de la lluvia.