CAG buscó en diversas instancias ayuda para desarrollar la producción del Toxo en Ribadeo. No la encontró ni en la Diputación ni en la Xunta (entonces gobernada por el PP), a pesar de que solicitaban financiación con el aval de una cuerdo con British Aerospace para poner el nuevo modelo en el mercado, y de que tenían ofertas de colaboración de otros gobiernos autonómicos. A finales del año 2004 se confirmó el acuerdo para crear una nueva empresa y su traslado a Aragón. El consejero de Economía de Aragón, Eduardo Bandrés, presentaba en septiembre de 2004 el ambicioso proyecto. Miró ya advirtió entonces de que en Ribadeo habría actividad siempre y cuando resultase rentable: «Es lógico que el Gobierno de Aragón, que aporta el capital, quiera llevar todo para su comunidad», señaló. Entonces, cuando las críticas arreciaban, la Consellería de Innovación y Comercio negó su responsabilidad en el traslado de la fábrica y afirmó que los propietarios de CAG no presentaron un estudio de viabilidad.