Crónica Un fallo judicial da la razón a una familia de Bretoña que litigaba con el obispado mindoniense por una herencia partida en 1974
24 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque el tango diga que 20 años no son nada, más de 30 pueden ser mucho y dar lugar a muchas vicisitudes. Algo semejante, seguramente, podría pensar una familia de Bretoña (A Pastoriza), a la que la Audiencia Provincial de Lugo acaba de dar la razón, ratificando una sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número uno de Mondoñedo y desestimando un recurso de apelación presentado por el obispado contra esa resolución. La decisión judicial reconoce la validez de una partición de una herencia realizada en 1974. En ese año seis hermanos -Domingo, Benigno, Josefa, Carmen, María y Mercedes Seivane Ramos- repartieron el capital de sus padres y de una tía paterna. Entonces se redactó un amplio documento que recogía la forma en que se distribuían los bienes, compuestos fundamentalmente de fincas rústicas situadas en Bretoña. No obstante, el documento no estaba firmado, algo que, según fuentes de la familia, no equivalía a cuestionar la validez de la decisión sino que pretendía reflejar la falta de desavenencias en este asunto. Una de las hermanas que protagonizó el reparto -Josefa, que pertenecía a la congregación de Siervas de María- murió al año siguiente tras haber nombrado heredero universal al obispado de Mondoñedo-Ferrol. Diferente valoración La institución que había sido nombrada heredera no reconoció la validez de la partición y promovió otra distribución que, según ha sabido este periódico, incluía un diferente reparto de los bienes y una distinta valoración económica. Sin embargo, el juzgado mindoniense dio validez al acuerdo alcanzado en 1974, igual que hizo recientemente la Audiencia Provincial. El proceso, pues, ha sido largo, y abre la puerta a que los propietarios del capital puedan al fin hacer uso de él.