Reportaje | Santiago García, de La Caridad, tiene 8.000 bolis de todo el mundo Sólo los que tienen publicidad entran en la colección que este asturiano inició hace 18 años
02 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Recargar las tintas» significa exagerar el alcance os significación de un dicho o hecho. Pero dicha expresión sobra en esta historia. Es la de un coleccionista que descubrió, como confiesa, su pasión por los bolígrafos publicitarios cuando «salía de discotecas y los iba metiendo en un cajón» y un buen día llegó a sus manos un «raro ejemplar», en forma de tornillo. Dieciocho años después, su colección ronda los ocho mil. La cantidad no es lo que le importa, sino el modelo. De hecho, para conseguir alguno específico, podría decirse, Santiago García Méndez, taxista de profesión y vecino de La Caridad (El Franco), ha tenido que «sudar tinta». No se limita a almacenarlos y punto. Los archiva y registra, tomando nota del modelo, fecha y persona que se lo entregó. «El más viejo posiblemente sea de los 60», señala. Tiene la forma de un tren y es, hoy por hoy, la «joya» de su colección. La odisea para conseguirlo merecía un apartado en estas líneas. Como todo taxista, Santiago García dedica su jornada laboral a viajar, una circunstancia que favorece que su colección crezca y se enriquezca con modelos originales. Se nutre de bolígrafos de publicidad que le dan en hoteles, bancos, restaurantes, farmacias, etcétera. Internet se ha convertido en uno de sus principales recursos. Gracias a la red contacta con otros coleccionistas e intercambia: «Con el extranjero cambio por kilos. En España por número». «En Internet -añade- encuentro gente que colecciona bolígrafos pero también otras cosas. Hay gente para todo, coleccionistas de gafas, cucharillas... Ahora están de moda los corchos de la sidra». Por ejemplo, la red le ha comunicado con otros aficionados como él, con Jorge Colmenarejo y Sergio Tacú en Argentina, con Roberto Robledo en Chile o con un vigués en Alemania. Formas raras y exóticos Poco a poco, ha conseguido bolígrafos de muchas formas (huesos, candados, llaves, tornillos, clavos, pulseras, muñecos, llaveros, jeringas, con luz, con imán, pie de rey...) y de muchos países (Kenia, Pakistán, India, Rumanía, Estonia, Madagascar, Australia, Nueva Zelanda...). Santiago García expuso hace dos navidades en Vegadeo, a petición de la Asociación Filatélica veigueña. En marzo o abril prevé hacerlo en Parque Principado. Es el único aficionado a esto en su familia: «El raro soy yo. Como los tengo en estanterías y la colección va creciendo, la mujer me dice: 'De aquí no pases'».