Vivir no es gratis y morir tampoco

La Voz M. G. B. | VIVEIRO

A MARIÑA

Reportaje | Lo que cuesta un entierro La familia del finado tendrá que desembolsar de media tres mil euros por el servicio

31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El poeta mejicano Elías Nandino escribió una vez que «morir es alzar el vuelo, sin alas, sin ojos y sin cuerpo». Sin embargo, en los tiempos que corren morirse supone para la familia del finado un desembolso importante, porque si vivir no es gratis, morirse, también tiene su coste. Pero, ¿cuánto cuesta morirse?, o mejor sería preguntar, ¿cuánto cuesta un entierro? Pues depende, pero el coste medio de lo que se denomina un servicio completo se sitúa entre los dos mil y los tres mil euros. Roberto Castelo, de Alianza y Barros de Viveiro, explica que en el servicio completo se incluye el arca (féretro), el tanatorio, dos o tres coronas dependiendo del tamaño, las notas necrológicas en los medios de información, los servicios de iglesia así como de enterrador, y en algunos casos también los autobuses para el sepelio. Lo más caro es, por supuesto el féretro, que se sitúa entre los 900 y los 1.000 euros, aunque los hay más económicos, y tampoco aquí se escapa uno de las modas o tendencias, que en cualquier caso cambian más lentamente que en otros sectores. Así , la tendencia hoy es hacia los féretros redondeados, aunque también hace furor el modelo egipcio con forma de uve, trabajados en las molduras y con pies torneados; en maderas, explicó Castelo, los mariñanos preferimos el castaño, el nogal y el roble. Hay diseños especiales, como el que los profesionales denominan de forma ochavada cuyo coste puede llegar, por sí solo, a los 3.000 euros. Y si hablamos del interior, el tapizado en seda natural está asegurado. Desmitificar la muerte Por suerte, cada vez más impera la discreción a la hora de elegir el atrezzo mortuorio. «Las cajas-capilla se han acabado. La gente quiere desmitificar el tema de la muerte y prefiere algo más discreto», señala Castelo. Y ya que hablamos de modas, y a titulo anecdótico, a las funerarias ha llegado alguna petición de féretro del estilo del de Juan Pablo II, «y existe un modelo parecido, por supuesto», señala. En los últimos años, y muy rápidamente, han cambiado también costumbres tan arraigadas en la sociedad gallega como el velatorio del cadáver en la casa familiar. «Es sorprendente, incluso en el rural, lo bien que se han adaptado al uso del tanatorio. El 80% de los velatorios son ya en los tanatorios», señala Roberto. La familia puede así sobrellevar sus sentimientos con cierta intimidad en algunos momentos del proceso inicial del duelo sin renunciar a los aspectos sociales que lleva aparejados un entierro. Pero también hay otros servicios que cada vez son más solicitados, como la tanaestética, que incluye el amortajamiento, la reconstrucción y el maquillaje del cadáver. E incluso la incineración, aunque de momento los mariñanos prefieren los camposantos.