El «subidón» a San Roque

Beatriz Arviza VIVEIRO

A MARIÑA

PEPA LOSADA

A fondo | Fiestas en Viveiro Cientos de jóvenes y mayores participaron ayer en la tradicional romería hasta la ermita del monte viveirense tras una larga noche de juerga, desenfreno y diversión

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?otellón con los colegas en el parque seguido de una gran juerga por los pubs del casco viejo y, de madrugada, la esperada romería hasta la ermita del monte San Roque. Así de sencillo podría resumirse la noche vivida por los jóvenes viveirenses el pasado lunes con motivo de la celebración del día de San Roque, el patrono de los festejos de esta localidad mariñana. Viveiro amaneció ayer al aire libre, bajo un cielo nublado y en lo alto del monte. Eran las seis de la mañana aproximadamente cuando cientos de jóvenes y mayores se iniciaban en una larga caminata de cuatro kilómetros. Unos por devoción al santo y otros por simple diversión, todos los romeros tuvieron que andar más de una hora hasta llegar a la cima, eso sin tener en cuenta a los rezagados y a los que en un momento de desesperación se aferraron al primer coche que pasaba por el camino para llegar cuanto antes a la meta. El premio para todos consistió en una taza de chocolate caliente y churros para acompañar. Las dos caras de la fiesta La historia se repite año tras año, manifestándose siempre las dos caras de tan tradicional fiesta. Familias que subieron a pasar el día, parejas de novios, personas mayores deseosas por visitar al santo... Y entre estos, cientos de jóvenes que, continuando con la borrachera de esa noche, cantaban, gritaban y bailaban animando todos y cada uno de los recodos de la zona. Kachis en mano y alguna que otra manta para no pasar frío, las fuerzas de los más juerguistas fueron desgastándose a medida que iban pasando las horas hasta quedarse completamente dormidos sobre la hierba del parque. Éste es el ambiente que ayer por la mañana se respiraba en el monte San Roque tras el gran «subidón». Ahora el santo ya descansa tranquilo, al igual que los viveirenses, quienes esperan con ansío la llegada de Naseiro, otra de las citas más importantes del verano en A Mariña.