Crónica | Jozwiak, padre del proyecto de unirá Foz y Nueva Zelanda Un «ojo» virtual conectará la villa focense con el barrio de Moncks Bay, de Christchurch, ciudad que está situada justo en las antípodas de la villa mariñana
13 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?odo comenzó cuando Jörg Jozwiak se puso un día a curiosear sobre el mapa para ver qué pueblo estaría del otro lado de Düsseldorf, su localidad natal, en la otra parte del mundo. Pronto se encontró con la sorpresa de que no había más que agua. Pero siguió curioseando hasta dar con una correspondencia en tierra firme y que estuviera habitada. Comprobó que no había muchas opciones y que en Europa sólo unos pocos lugares de Francia, Portugal y España tienen unas antípodas civilizadas, entendiendo como tal, un lugar habitado y con cierto interés. Y aquí es cuando llega a Foz, que tiene su correspondencia en el barrio de Moncks Bay, en la segunda ciudad más importante de Nueva Zelanda. Es un lugar con costa, con turismo y situada en una zona del país que tiene una cultura autóctona propia pues, según comentaba ayer este alemán, viven allí muchos descendientes de los pueblos que habitaban en un principio aquellas tierras; algo que ocurre también en Foz que, al estar en Galicia, tiene la cultura propia de esta comunidad. Y lo que empezó como una simple curiosidad fructificó en el Proyecto Antípodas II. El joven artista, como él se define, viajó esta semana en avión hasta el aeropuerto de Asturias y desde allí en bús y taxi hasta Foz para presentar la iniciativa a las autoridades locales, con el objetivo de que la pongan en práctica. Trajo sus estudios, tres presupuestos y su entusiasmo. Y ayer nos explicaba en qué consiste el proyecto. Se trata de instalar unos equipos dotados de una o dos cámaras (una para enfocar a la persona que utilice el servicio y otra para enfocar el pueblo), un monitor y una pantalla, que permitiría a la gente que está en el lugar ver a los que están en la localidad neozelandesa que es antípoda de la villa mariñana, donde también se instalaría otro equipo, de manera que los habitantes de ambos lados del mundo se comunicaran. El coste del proyecto oscila entre los 4.000 y los 15.000 euros, según la calidad de los equipos que se instalen. Por ahora hay varias cuestiones sin determinar: una es el lugar exacto donde se instalarán aquí las cámaras, porque la idea inicial, de colocarlas en el Paseo da Rapadoira, se ha desechado porque en el otro lado del mundo hay una propiedad particular; las opciones que están barajando es la plaza Salgado Toimil o el parque Martínez Otero, que en la otra parte del globo terráqueo tienen un parque público. ?a otra cuestión que falta es el sí de las autoridades de Moncks Bay; el alemán mantiene contactos con una mujer que fue edil en esa localidad y que le ha dado grandes esperanzas acerca del proyecto, pero falta la aprobación oficial. Y aspectos técnicos, como elegir la hora exacta en que estarán conectados (buscan unas horas en que coincida que es día en ambas poblaciones, pues tienen una diferencia de unas diez u once horas _por la mañana creen que sería idóneo_), o decidir si se instala un sistema para que también puedan hablarse las personas, o si todo el tramo es de pago o se establece una parte de uso gratuito. En fin, la propuesta está sobre la mesa y faltan que se continúe avanzando. Por parte del Concello de Foz, el concejal Xaime Cancio, mostraba la buena disposición del Ayuntamiento a seguir adelante, pero hay que contar con la otra parte resolver esos flecos que quedan. Un plazo posible para la puesta en funcionamiento, si va adelante esta curiosainiciativa, podría ser el 2006.