Una multitud aclamó las procesiones en su tránsito por las calles de Viveiro
A MARIÑA
La ciudad mira al cielo por temor a que la lluvia afecte a los actos de Viernes Santo Las cofradías renuevan trajes y andas e incorporan elementos de gran valor a sus pasos
24 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.En silencio, con visible emoción y sin un palmo para moverse. Una multitud aclamó las procesiones de Jueves Santo, en el tránsito pausado y armonioso por las calles de la ciudad. Horas antes del inicio del desfile de la Última Cena, el entorno y el interior de la iglesia de San Francisco era un bullicio constante. Los curiosos se arremolinaban para ver las imágenes adornadas con flores frescas, posadas sobre las andas que poco después las llevarían por el casco histórico. Como cada año, las cofradías y las hermandades se afanan en renovarse. En esta ocasión, La Piedad exhibirá unos candelabros labrados en plata y oro, que ayer mismo llegaron de un taller sevillano. El Rosario estrena trajes de terciopelo negro y andas doradas. La exposición del conservatorio y la página web también están suscitando gran interés, con un número importante de visitas. Unos y otros miran al cielo, temerosos de la lluvia. Y es que el Viernes Santo es seguramente la jornada de mayor solemnidad de la Semana Santa de Viveiro, en la que participan varios miles de personas, tanto directamente (llevadores, guías, músicos, portadores de farolas o estandartes) como en la trastienda (planchadoras, decoradores, etcétera).