LA TRIBUNA | O |
13 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.A ALGUNOS políticos cuando menos, se les debían subir los colores, pero siguen empeñados en jugar, sin un mínimo de rubor, con los ciudadanos. Hay un refrán que dice que somos dueños de nuestros silencios y exclavos de nuestras palabras, y han dicho tantas y tan variadas que, tal vez, los ciudadanos de A Mariña no reaccionan porque han mimetizado el soniquete, y con un poco de la comodidad de aderezo, todo va como siempre. Y aún queda la avalancha de promesas, que vendrá, sin duda, dentro de unos meses, por esa regla sencilla de un ciudadano, un voto, y después.... Es una pena que los mariñanos dejemos exclusivamente en manos de los políticos lo que nos pertenece por derecho: servicios e infraestructuras, bienestar social, trabajo. Porque esto no es un favor que hacen los políticos a los ciudadanos, es un derecho de los segundos, y una obligación de los primeros, y unos y otros olvidamos nuestro papel en el contrato de la democracia continuamente. Por eso, no es de recibo que la Xunta no convoque a los políticos de Viveiro para tratar de acercar posturas en cuanto a esa carretera que, de momento, sólo es papel mojado, que llega tarde y escasa. Y si no, al tiempo.