?l plan de tráfico motivado por el derrumbe de una parte de la travesía ribadense en la Avenida de Galicia superó ayer su primera prueba de fuego, al soportar la calle Ramón González, que volvió a ser de doble sentido, el paso de camiones hacia el muelle comercial sin que se provocasen retenciones de importancia. El tráfico sí fue más intenso de lo normal, pero fue controlado por dos auxiliares de policía local contratados para la ocasión, con la colaboración de personal de Protección Civil y del Grumir. Los agentes estuvieron permanentemente de nueve de la mañana a dos de la tarde y de cuatro a nueve (en el horario en el que transita los camiones hacia el muelle comercial) en los cruces de las calles San Roque con Rosalía de Castro y en el de la Avenida de Galicia con Ramón González, según explicó el concejal delegado de Tráfico, Ramón López. El edil explicó que los cambios en la circulación consensuados con los comerciantes y asociaciones que se iban a poner en marcha esta semana (cambiar el sentido de circulación de las calles Ramón González y Vilalba) se pospondrán. Preocupación El riesgo mayor ahora radica en si la calle Ramón González está preparada para soportar el elevado tránsito de vehículos pesados. El alcalde ribadense, Balbino Pérez Vacas, explicó que ayer circularon por este tramo más de ochenta camiones cargados, debido a que hay tras mercantes atracados en el muelle ribadense, y que en el Concello están preocupados al ignorar si las conducciones de gas, cañerías, etcétera, podrán asimilar el elevado peso, y tan constante, de los camiones cargados. «Visto o que pasou estamos pendientes dos mínimos detalles, para si ocorre algo buscar alternativas», manifestó Pérez Vacas. Por otro lado, el regidor destacó el esfuerzo que se está realizando en reponer la travesía: «O tempo está axudando moito, e tamén os medios materiais e de persoal que está poñendo o constructor. Así, a obra avanza moito cada hora que pasa».