En directo | Un centro para cuidar escolares de día La casa de acogida Amanecer en Burela, gestionada por tres religiosas, da cobijo a nueve niños de diferentes etnias y nacionalidades, con problemas económicos
09 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?n el centro de día Amancer de Burela cada jornada es una sorpresa. «Los niños nos brindan a diario anécdotas cariñosas que nos dan mucha alegría», comenta Sor Martina, una de las tres religiosas de la orden Hijas del Divino Celo encargadas de sacar adelante la casa de acogida. «Este verano tuve que ausentarme unos días y cuando volví fue muy agradable descubrir cómo habían crecido y cómo eran más independientes», recuerda Sor Martina con afecto. Aquí cuidan de ocho de la mañana a ocho de la tarde a nueve pequeños de la zona con problemas económicos y familiares los 365 días del año. «Tenemos plazas para doce niños pero pocas veces alcanzamos el cupo total y es una pena», comenta la religiosa. Este pequeño grupo de escolares cuyas edades oscilan entre los cuatro y los catorce años desayunan, comen y cenan en el centro. Hoy, bien temprano, con el inicio del curso escolar, las monjas y algún que otro voluntario se encargarán de llevarlos al lugar de estudio, el Colegio de Educación Infantil Virxe do Carmen en Burela. Después, cuando terminen sus horas en la escuela, les ayudarán con los deberes, una tarea que según asegura Sor Martina no es nada fácil. «Es una labor costosa porque en general no les hace mucha gracia estudiar. Tenemos que incentivarles para que cogan los libros», asegura. Además del seguimiento de las tareas escolares, las Hijas del Divino Celo les suministran ropa y diferentes tipos de materiales como libretas, lápices, libros o bolígrafos. Las ocho horas de convivencia diaria en el centro durante el verano se reducirán a la mitad a partir de esta mañana cuando suenen las sirenas para entrar a clase. Durante todo este tiempo, dos niños de Colombia, dos de raza gitana y cinco bureleses han aprendido a quererse y a respetarse como hermanos. «Se protegen mucho unos a otros. Muchos se han fijado en este detalle y me lo han comentado», comenta orgullosa Sor Martina. Para que a los pequeños no les falte de nada y el centro pueda sobrevivir, reciben subvenciones de la Xunta (más o menos 20 euros por niño cada día aunque no es una cifra fija). La casa está integrada dentro de los centros de atención de menores que colaboran con la Consellería de Familia, Xuventude, Deporte e Voluntariado y es el único de la costa lucense junto con el Inmaculada Niña de Viveiro. Comenzó a funcionar a principios de octubre de 2002 gracias a la iniciativa de tres religiosas de Burgos y Palencia que decidieron venirse a Galicia ante la escasez de proyectos solidarios de este tipo. Después de atravesar un arduo proceso burocrático y varios meses de prueba, las Hijas del Divino Celo, una congregación de origen italiano, logró abrir las puertas del centro. Dicen que están muy contentas con la calurosa acogida que les ha prestado el pueblo de Burela. Desde aquel entonces, Amanecer a conseguido dar abrigo a muchos menores con carencias humanas y económicas. Se ha convertido también en una alternativa indispensable para determinadas familias que por cuestiones laborales o personales no pueden atender a sus hijos la jornada completa. Bajo su techo, los niños aprenden la lección más importante tras horas de juegos, excursiones, comidas, fiestas y estudio: el cariño y el respeto por los demás.