LA TRIBUNA | O |
27 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.TODA LA VIDA he visto cómo el caminero, antecesor de los actuales empleados del servicio de mantenimiento de carreteras de la Xunta, rozaba las cunetas para dejarlas libres de hierbas. Estos días, por segunda vez en lo que va de año, me he encontrado con un camión del servicio de mantenimiento que en vez de cortar la maleza de los márgenes de la carretera se dedica a fumigarla, se supone que con algún herbicida. No me he detenido a preguntar de qué está compuesto el producto, puede que sea inocuo, cosa que dudo bastante, porque la hierba acaba secándose. Nos tragamos la contaminación de los coches y las industrias, nos comemos las verduras y alimentos tratados con química y ahora nos toca ver cómo limpian las carreteras a base de no sé que sulfatos. Una amiga me cuenta que Feve está haciendo lo propio en los márgenes de las vías férreas, incluso en núcleos urbanos. Pues protesto ante ambas situaciones; ya está bien de que nos envenenen la vida y que sea ahora la administración la que se apunta a la moda de los tratamientos químicos. Malo no será, no lo discuto, pero seguro que bueno tampoco. Protesto.