El fiscal recibe las denuncias por contratos multipropiedad

La Voz LA VOZ | LUGO

A MARIÑA

Consumo remitió las reclamaciones presentadas por varias parejas Los afectados en la capital lucense fueron citados por carta para recoger un premio y acabaron firmando una letra en blanco

22 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?os servicios de Consumo decidieron enviar al fiscal las denuncias presentadas por varias parejas lucenses que se consideran estafadas con contratos multipropiedad en Andalucía por parte de una empresa con sede en Bilbao. Los afectados en la capital lucense fueron citados por carta para recoger un premio y finalmente acabaron firmando una letra en blanco y una escritura por importe de unos 24.000 euros. Un abogado lucense, contratado por alguno de los afectados formuló denuncia ante un juzgado de la capital por los hechos pero, además, aconsejó a los perjudicados a que recurriesen a los servicios de consumo. Mientras tanto, no cesan de producirse llamadas a la redacción de La Voz de posibles afectados de diversos lugares de Galicia. La última era una mujer de Vigo que demandaba información de los afectados lucenses. Ella llamaba al teléfono de la empresa y su llamada era desviada a un sex shop, según resaltó. Un centenar A la cita de la empresa acudieron en la capital lucense alrededor de un centenar de parejas muchas de las cuales firmaron un contrato, con fecha 29 de mayo, en virtud del cual adquirían un derecho real que les atribuía la facultad de disfrutar de siete noches de alojamiento anuales en el complejo Atlantic Club Reserva de Marbella, según los términos previstos en los estatutos de dicho complejo, una copia de los cuales fue entregada a los firmantes. El precio de venta al público ascendía a 24.995 euros, si bien a los adquirientes les entregaban un bono de descuento de 735 euros con lo cual tendrían que pagar 24.260. El derecho de aprovechamiento por turno finalizaba el 12 de abril del año 2052. Por cada semana de utilización, cada comprador debería abonar 294 euros anuales. Antes de llegar a firmar, las parejas participaron el mismo día en varias reuniones. En la primera les pasaron repetidamente un video con paisajes idílicos y hoteles de lujo, según expresó uno de los afectados. Posteriormente entraron por grupos a una segunda sala y cada pareja se sentaba con un miembro de la empresa en mesas individuales. La música, recordaron, era muy alta para que no pudiesen escuchar lo que se hablaba en otras mesas. Antes de salir de la sala firmaron «sin ser conscientes de ello» numerosos papeles en los que se comprometían a pagar los 24.000 euros. Once días después, cuando ya no tenían posibilidad legal de volverse atrás, los afectados fueron citados en cafeterías de la Plaza Mayor lucense para pagar.