Un año de luces y sombras

José Francisco Alonso Quelle
José Alonso RIBADEO

A MARIÑA

Análisis | Primer aniversario del gobierno bipartito de Ribadeo El equipo integrado por PSOE y BNG, que inició la legislatura apostando por la transparencia y el diálogo, cumple un año entre polémicas acusaciones

14 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l equipo de gobierno de Ribadeo, que integran los ediles del PSOE y del BNG, cumple un año cuando el pacto de gobierno no pasa por su mejor momento; entre acusaciones de tres funcionarios por un supuesto caso de acoso laboral, recursos al convenio colectivo y sin haber logrado ninguna obra ni mejora para Ribadeo que suponga el espaldarazo a su gestión. Esa es la losa que pesa sobre él y cada mes que pasa la ansiedad es mayor. El bipartito llegó al gobierno con la apuesta por la regeneración democrática y el diálogo. Hoy, un año después, tanto el alcalde, Balbino Pérez Vacas, como el primer teniente de alcalde, el nacionalista Fernando Suárez, mantienen estos dos argumentos en sus bocas. Dan por hecho que en ello se ha mejorado respecto al PP. Pero eso no justifica un mandato, y el bipartito lo sabe. Mensajes como «estamos para escoitar problemas e intentar solucionalos», como afirmó Suárez, puede resultar reconfortantes, pero a la larga insuficientes. Ambos aclaran que a estas alturas sólo ha transcurrido un 25% de la legislatura; que en este tiempo se han sentado las bases para solventar los principales problemas de Ribadeo: el plan xeral (en vía de aprobación); el polígono industrial (Pérez Vacas asegura que Sepes ha remitido el informe definitivo a la Xunta y que este mes debe aprobarse el interés supramunicipal para que se puedan iniciar las obras), y recuperar el juzgado. Cierto que la variante ha sido licitada; la autovía se ha iniciado, y que el plan de dinamización turística está en marcha, como el Leader, pero estas actuaciones son herencia del PP. Un PP que, liderado por Rodríguez Andina, aún insiste en que fue el partido más votado y ganó las elecciones. A este equipo de gobierno los enanos no le crecen en la oposición, sino en él mismo. A veces sus decisiones parecen las de alguien empeñado en complicarse la vida. Y en esto el PSOE se lleva la palma. Comenzó con la agresiva política de multas de tráfico de Ramón López, que después corrigió. Pero ahora reincide con la instalación de bandas rugosas que es la comidilla de Ribadeo (ya hay chistes sobre el tema). Fernández Reinante tampoco se ha librado: desde las denuncias por acoso laboral hasta la acusación de cobrar en torno a 200 euros por dietas sin justificar, y llevando una delegación, la de Medio Ambiente, que los vecinos no evitan comparar con la que dirigía en el PP Francisco Rivas, y que fue sin duda una de las más eficaces. El papel del BNG en esta situación es complicada, y más cuando elección tras elección ve cómo pierde votos. Los ediles del BNG viven alejados de la polémica, pero su trabajo en cultura, deportes u obras, por oscuro, está pasando desapercibido. Suárez vive buscando un protagonismo que obligatoriamente corresponde al alcalde y una independencia que como socio de gobierno no puede tener. En tanto, Pérez Vacas insiste en que una cosa es lo que trasciende y otra la trastienda, donde se está avanzando y los logros se verán en breve. El alcalde es un discípulo aventajado de Zapatero y las palabras ilusión y diálogo nunca faltan en su vocabulario. El problema es que, a menudo y sobre todo cuando no va acompañada de logros que aprecien los votantes, la cintura y la mano izquierda acaba por oxidarse. El bipartito vive en una tormenta, pero la moderación y pulcritud en las críticas de Andina es tal que a veces resulta irritante. Muchos echan en falta en el líder el mensaje directo del edil popular José Duarte, un actor secundario: «Por esta tropa estamos gobernados». Y es que a veces, para entender la ironía de Andina hace falta un máster. Por lo visto hasta ahora, y en tanto llega la anhelada gestión que dé el espaldarazo definitivo al gobierno ribadense, los vecinos conservan la paciencia, y el enemigo (o el riesgo) del gobierno local, más que fuera, lo tiene en casa.