LA TRIBUNA | O |
10 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ERA UN 11 de mayo de 1984, era un día de júbilo y satisfacción para los viveirenses y, en especial, para el Casino de Vivero, pues se presentaba la Coral Polifónica de Viveiro, necesaria para una ciudad como Viveiro, independientemente de los coros parroquiales que había en el municipio. A los pocos meses fructificó el entusiasmo por el canto coral y Viveiro contó, además, con la Coral Polifónica de Celeiro y el Orfeón Airiños de Galdo. Hoy sólo sobrevive la Coral Polifónica de Viveiro, más tarde Coral Polifónica Casino de Vivero y ahora Coral Polifónica Alborada. En varias ocasiones, a principios de los ochenta, el Casino intentó formar una coral dentro de su cometido cultural, pero no siempre encontraba el apoyo que se necesitaba. En la primavera de 1983 ya se vislumbró la posibilidad de formarla, y durante el verano se establecieron contactos con un posible director y con posibles coralistas, socios o no del Casino, pues era una aportación cultural a todos los amantes del canto. En septiembre se convocaron dos reuniones y, con el compromiso del director y de unas 66 voces, en octubre comenzaron los ensayos. Atrás quedaron horas y horas de ensayos, el esfuerzo, el entusiasmo y el trabajo de todos, venta de rifas para hacer el vestuario... y la paciencia de los socios al interrumpir el silencio de la casa con nuestras voces entonando el Catro vellos mariñeiros . En fin, era un equipo muy compacto y muy unido, pues sólo soñábamos con la presentación en público. Atrás quedaban un montón de anécdotas. Era tal el entusiasmo que cuando dimos los primeros compases juntos creíamos que todo era muy sencillo, pero cuando se empezaron a ensayar los temas más complicados ya no. Costó mucho trabajo y un gran sacrificio, pero valió la pena. La Coral Polifónica de Viveiro ya tenía fecha de presentación. Fue todo un éxito, apadrinados por la Coral de Ribadeo, y. esta veterana coral tiene un extenso currículum. Hoy quiero referirme a estos veinte años de vida, no valiendo aquí el dicho viveirense de «arrancada de cabalo e parada de boi». Lo que importa es mantener viva la formación musical. Lo que hoy me importa, y mucho, son los motivos por los que el Casino de Vivero deja marchar de la casa que la vio nacer, tras veinte años, a la hasta hace poco tiempo denominada Coral Polifónica Casino de Vivero. ¿Por qué? ¿Es que veinte años no son nada?