RÁFAGA | O |
24 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EXISTEN porque hay clientes y porque hay hombres y mujeres que comercian con sus cuerpos, por razones diferentes. Son negocios lucrativos, sin apenas control fiscal. Aparte de los muchos problemas que rodean a ese mundo habitualmente marginal, los conflictos se agravan cuando interfieren en la convivencia ciudadana. Por eso es valiente la sentencia de la Audiencia de Lugo que clausura definitivamente un club de alterne porque atenta contra la tranquilidad vecinal.