LA TRIBUNA | O |
15 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LA POLÍTICA hace extraños compañeros, no sé si de cama, pero indudablemente, sí de viaje. Sirva de ejemplo el revuelto panorama político del próximo Occidente asturiano. En lo que va de legislatura ya ha habido una moción de censura -en el Ayuntamiento de Grandas de Salime- y en cuatro días se producirá la segunda, en el concejo veigueño. En el caso de Grandas, la pinza que desalojó a Cachafeiro (del PP) de la alcaldía la hicieron PSOE y PAS; mientras que en Vegadeo el tándem lo forman PSOE y, matizo antes de decir VAI, ya que el grueso de la candidatura independiente se ha desvinculado de la decisión de su cabeza de lista, Jesús Cadavieco, de aupar nuevamente a los socialistas a una alcaldía que abandonaron hace diez meses. El escenario político, y no sólo en el ámbito local, parece estar inmerso en una espiral de esquizofrenia donde nada es lo que parece y todo, absolutamente todo, vale. Y me explico. Cadavieco formó el VAI con el objetivo de echar al PSOE del Ayuntamiento de Vegadeo, al mismo partido -con la excepción de que Servanda García ya no está en política local- al que apoyará dentro de cuatro días para que gobierne el concejo. El aún regidor, Jesús Soto, habla de venganza personal. Y yo me pregunto ¿contra quien? Porque hace diez meses el objeto de la venganza era su predecesora en el cargo, y ahora lo es él. Cuando digo que voy a dejar de votar hablo muy en serio. ¿Votar qué? ¿Proyectos maravillosos que se sacan del armario en campaña y que luego vuelven a dormir el sueño de los justos? ¿Formaciones políticas que «venden» una cosa para luego hacer la contraria y decapitar a los críticos? Vale. Yo sigo esperando listas abiertas