A favor y en contra de la corbata

Ana F. Cuba VIVEIRO

A MARIÑA

P. LOSADA

Análisis | Viveiro, a dos bandas El cambio de gobierno producido en Viveiro después de dos décadas de poder conservador ha dejado al descubierto la división social, hasta entonces latente

19 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Con la llegada al Ayuntamiento de Viveiro de la coalición PSOE-BNG, con el apoyo de EU-IU, se han despertado los fantasmas. La facción más reaccionaria de la sociedad viveirense ha pasado del silencio agradecido a la murmuración. Las voces críticas con el actual gobierno sólo se manifiestan en los corrillos. En público callan. En el otro lado se encuentra el ejecutivo bipartito y el movimiento social que ha desembocado en el cambio de gobierno, después de dos décadas de mandato conservador. En un ejercicio corriente en democracia, que aquí ha resultado casi extraordinario, los nuevos dirigentes propugnan otra forma de trabajar, que el tiempo y los electores se encargarán de juzgar. La fractura producida en el Casino de Viveiro por un asunto, en apariencia baladí, como es el uso o no de la corbata en los bailes de gala, simboliza de algún modo los dos bandos: quienes consideran este hábito un anacronismo frente a quienes defienden la convención social como signo irrenunciable de identidad. Los detractores del uso de la corbata (establecido para los bailes de gala del 31 de diciembre y del 15 y el 16 de agosto) dicen que hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Los partidarios de mantener esta tradición les acusan poco menos que de apostasía. Pero hay mar de fondo. El debate en torno a la corbata esconde profundas diferencias políticas y burdos intentos de instrumentalizar entidades como el Casino de Viveiro, celebraciones como la Semana Santa o actos oficiales como la inauguración de la comisaría. Flaco favor le hacen al Partido Popular quienes, actuando en su nombre y casi siempre a hurtadillas, se dedican a intoxicar a la opinión pública y a generar diferencias inútiles, que sólo conducen a agriar el ambiente y encrespar los ánimos. La decisión de la junta de cofradías de suprimir el saluda del alcalde del libro pregón, rompiendo así con la costumbre de los últimos años, ha revuelto las aguas. Este acuerdo se adopta después de que el gobierno local se haya comprometido a aportar 33.800 euros para la Semana Santa de este año. Para colmo de ironías, parte de este dinero (exactamente 15.000 euros) se dedicará, justamente, a financiar la edición de la revista de la Semana Santa, de la que han decidido excluir al regidor. Resulta significativo el intento del presidente de la junta de cofradías de persuadir a este periódico para silenciar este hecho cuando, salvo que alguien recapacite a tiempo, la publicación ya está en la imprenta con su contenido definitivo. Sorprende, por otro lado, que, según manifestó el alcalde, la misma junta de cofradías le hubiese entregado hace tiempo varios ejemplares del libro pregón para tener un modelo a la hora de redactar el saluda de este año. Algo, sin duda importante, se ha cocido sin que nos hayamos dado cuenta. Confiemos en la palabra del presidente de la junta de cofradías, quien aseguró que habrá explicaciones en su momento. Dimes y diretes En este juego perverso de dimes y diretes proliferan las filtraciones interesadas, los chivatos sin rostro ni voz pero de sobra conocidos por todos, las advertencias a quien osa torcer el renglón, los intentos de boicoteo a las iniciativas del bipartito y la manipulación de entidades, eventos y personas. La alternancia ha pillado a muchos por sorpresa, como si aquí no hubiese habido transición y como si sus artimañas bastasen para dar marcha atrás. Tanto derecho tienen a defender sus posturas los defensores como los contrarios de la corbata. Lo que no vale es tratar de imponerle al otro ni la gala ni el asalto.