SECCIÓN | O |
11 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.MAÑANA tomán los hábitos en Mondoñedo quince religiosas guatemaltecas. Además, otras 25 jóvenes de aquel país y de otros países sudamericanos se convertirán en novicias. Es otro tipo de inmigración en cierto modo. Religiosa. ¿Por qué no? La falta de vocaciones aquí, en esta tierra, obliga a la Iglesia a acudir a estas religiosas, guatemaltecas en este caso. Jóvenes religiosas que están desempeñando una gran labor en A Mariña concretamente. Hay que decirlo. Ellas se están encargando de los asilos: en Foz; en Ribadeo, donde también se ocupan del nuevo Centro de Día, y en Mondoñedo. Aquí llegan inmigrantes caboverdianos a trabajar en el mar. Y peruanos. Y portugueses, a trabajar en la madera. Y nadie duda de que se trata de mano de obra inmigrante, que viene a suplir la falta de trabajadores de la zona en estos sectores. Aquí ya muy pocos quieren trabajar en las duras faenas del mar. Ni en las talas de madera. Aquí no hay vocaciones. Los seglares incluso deben oficiar misas en algunos casos: ocurre ya en A Mariña. Informó de ello La Voz de Galicia no hace demasiado tiempo. Y no hay religiosas. Por ello necesitamos de la mano de estas religiosas guatemaltecas.