RÁFAGA | O |
10 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.POLÍTICAMENTE, Burela parece aletargada. Tanto que el gobierno popular sólo parece respirar por boca del incansable González Garcia. Con sus intermitentes señales de vida, la oposición anima de vez en cuando el ambiente. A los elegidos para gobernar ni siquiera parece preocuparles la sensación de pasividad que transmiten. Y eso que dos cobran justo por lo contrario.