Reportaje | Mensajes desde el otro lado del Atlántico A Mariña se ha convertido también en tierra de promisión para cientos de descendientes de emigrantes que buscan su origen o un futuro que no tienen
La vida devuelve con creces lo que se ha sembrado dice el saber popular. Nada más lejos de la situación que viven cientos, y miles de descendientes de gallegos, entre ellos los mariñanos, que buscan con ahinco formas de solucionar un presente incierto en el país que acogió a sus abuelos, y en algunos casos, ya menos, sus progenitores que emigraron tardiamente.
La red de redes, Internet, está llena de mensajes a los que no es ajena A Mariña. «Llegó a la Argentina en el vapor Wesser, el 15 de septiembre de 1930. Busco algún familiar descendiente con mi apellido», o «viajó en el vapor Venezia, de Coruña y llegó a puerto habanero en julio de 1919, ¿queda algún descendiente vivo del que pueda recibir noticias». Estos son algunos datos que aportan en los mensajes quienes bucean en su pasado familiar, por necesidad de bbuscar una salida a su vida o, y así lo indican para evitar temores de sus posibles familias de aquí «no quiero nacionalizarme, sólo mantener contacto».
Alguien está buscando al abuelo Domingo, bueno en realidad a estas alturas de la historia, el abuelo Domingo es un punto en la historia pasada de una familia. Alguien está buscando a los descendientes de su abuelo Domingo Bermúdez, en - Vilanova de Lourenzá. Un repaso a la guía telefónica de este municipio arroja siete posibles descendientes de este hombre perdido ya en las tinieblas del tiempo. Llamada tras llamada los resultados son infructuosos, hay una Leonor, un José y hasta un Eliseo, pero del abuelo Domingo, nada.
Seguimos en Lourenzá, la referencia ahora es la abuela Antonia. «Soy hijo de Carlos Ernesto Méndez Novo y Amalia Ramos y quisiera contactarme con familiares, tengo entendido que hay primos de mi padre. Desde ya les agradezco cualquier información». También en este caso, la llamada llega desde Argentina.
Cambiamos de municipio, aunque no nos vamos demasiado lejos, a Mondoñedo. El hijo de Eloy Rodríguez, que nació en Mondoñedo el 20 de julio de 1915 que era hijo de José Rodríguez y Amalia Rodríguez Nistal. «Creo que en la actualidad, vive una hermana de mi padre, Teresa Rodríguez de García, viuda con su hija en Mondoñedo». Los datos aportados no son suficientes para intentar dar con la persona en cuestión, en la guía hay demasiados Rodríguez y algún Nistal.
Viajamos a la costa. San Cibrao está ahora en el punto de mira, también desde el inmenso país de la Pampa. Quieren localizar a José Diéguez Mariño o a sus descendientes, si existieran. El que busca sólo uede aportar el siguiente dato: «Se fue a Buenos Aires procedente de San Ciprián cuando tenía 11 o 12 años. Era hermano de mi abuelo y nunca más supieron de él. Se agradecen las noticias».
De vuelta al interior, la búsqueda se centra ahora en un Franco y llega desde California y tiene como escenario el municipio de Ourol. «Un hermano de mi abuela apedillado Franco Chao emigró a California en la primera mitad del siglo XX y eran naturales del Ayuntamiento de Ourol».
Buscar las raíces de uno es tarea árdua cuando el escenario es cercano; cuando media un océano la labor puede resultar imposible. A algunos de esos descendientes les queda la memoria de otra memoria más antigua, de una tierra de brumas que los abuelos abandonaron con una maleta de cartón y que nunca tuvieron la oportunidad de reencontrarse con su lugar de origen. Ahora son los nietos, o los sobrinos quienes llaman a la puerta de los gallegos de aquí.