PLAZA PÚBLICA
13 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.VICTOR HUGO RECOMENDÓ, allá por el siglo XIX, que para mejor aprovechar la vida hay que cuestionar nuestras propias certezas. Porque puede ocurrir que nada de lo que parezca sea , o viceversa; que no existe la verdad absoluta, y que esta la utilizamos en función de nuestos propios interesas.Lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro. Deseaba también, a un interlocutor invisible, y entre otras muchas cosas, «que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera te sentirás bien por nada». El autor de Los Miserables hablaba también de la risa, y la recomendaba, pero en su justa medida, porque «la risa diaria es buena, la risa habitual es sosa, y la risa constante es malsana». E instaba a descubrir, con urgencia máxima, «por encima y sobre todo» la existencia de seres oprimidos o con carencias que son básicas para vivir.