Opina que «no se dan razones ni objetivos suficientes para hacer desaparecer el colegio» Socialistas y nacionalistas rechazaron integrar la comisión de seguimiento
23 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El PSdeG-PSOE no ve, según su primera nota de prensa en torno a este asunto, «razones ni objetivos suficientes» para que el Concello proponga el cierre y derribo del colegio público Rivera Casás de San Cibrao y ubicar en su lugar una área recreativa. El portavoz Manuel Rodríguez expresó ayer la desconfianza de su grupo por la actitud del gobierno local y sus motivos. Cree que «con su forma de gobernar consiguieron dejar a San Ciprián sin la única plaza que había, ahora necesitan encontrar una salida para conseguir una nueva plaza». También sospechan de los fines de esta reurbanización. El gobierno local ha reiterado en diversas ocasiones que busca el máximo acuerdo vecinal. «Dicen que quieren consenso, pero ya tienen todo pensado», critica el PSOE, a la vez que subraya que la decisión de Educación es «imprescindible». El cierre del Rivera Casás conllevaría al traslado de su alumnado al colegio de Galdín, emplazamiento que en su día se estudiara para situar el instituto -hoy en A Veiga-. Rodríguez dijo que entonces el PP «movilizó al pueblo» para evitar su construcción allí por razones de seguridad vial, lo cuál, bajo su punto de vista, entraría en contradicción con la postura actual de los populares. Además, apuntó el portavoz, «las condiciones en la zona de Galdín siguen igual o peor». Sobre las mejoras que se han comprometido para el Ceip de Galdín en caso de que unificara al alumnado, el PSOE duda de que «las puedan llevar a cabo»: «Además de tener un gran coste, requiere ampliar la zona escolar, terrenos con dificultades». La conclusión de los socialistas es que «se deben mantener los dos colegios hasta que Educación decida anular un colegio» y, de ser así, que se recuperase el edificio con fines sociales, sin derribarlo. El BNG también opina contra el cierre del colegio del centro de San Cibrao. Junto al PSOE ha rechazado integrar la comisión de seguimiento que el PP había propuesto crear. Los socialistas acusan los populares de posible «ocultismo». El nacionalista Xoán Antón Estua declaró ayer: «Non estamos dispostos a integrarnos nunha comisión que é de derribo, senón nunha que acepte as nosas propostas».