LA TRIBUNA | O |
26 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LAS DEUDAS de algunos concellos seguirán dando mucho de qué hablar. Números que salen en titulares, un lastre que se arrastra de varios millones de euros de déficit que condiciona la actuación de los nuevos gobernantes, que temen que sus programas electorales se desinflen al no tener dinero con qué hacer las obras. Sería difícil explicar a algunos -ya no digo hacer entender- que durante cuatro años apenas se van a acometer inversiones porque van a pagar las deudas de años atrás. Mañana, sin ir más lejos, un representante de Begasa negociará en Ribadeo el pago de la deuda histórica del Concello, por la que amenazó con cortar el suministro electrico. Pero al elucubrar sobre estas cuestiones olvidamos quién está detrás de las deudas. Generalmente pequeños empresarios a los que 6.000 euros suponen mucho, que hicieron un trabajo y tienen derecho a cobrar, que pasan dificultades y se muerden la lengua al ver cómo se dilapida el poco dinero de los concellos. Cuando eres un crío y te enseñan las primeras nociones de ética y decencia te dicen que en cualquier casa de bien la prioridad siempre debe ser pagar lo que se debe. Pero claro, ya no somos críos.