Con rumbo hacia las Azores

Mar García BURELA

A MARIÑA

El Villa de Ondárroa inició ayer la travesía en busca de los bancos de bonito. El bonitero invertirá tres días en recorrer una distancia cercana a las quinientas millas

04 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Se acabó la fiesta y empieza la faena. El puerto de Burela estaba inmerso ayer en los preparativos para zarpar con destino a las islas Azores, en busca del príncipe azul, el bonito del norte. Es tiempo de arranchar víveres y otros artículos destinados a la supervivencia y el ocio durante una primera marea que se prolongará durante 20 o 25 días. Claro, primero hay que llegar a la zona en la que supuestamente se encontrarán con los túnidos. Capitanía marítima había despachado hasta ayer mismo las autorizaciones de partida para siete boniteros, cinco de Burela y dos de Celeiro. A media tarde, el Villa de Ondárroa se hacía a la mar y tenía todo a punto para seguirle, el Croque . Hoy zarparán el Nuevo María Esther , el Iparza y el Pastor Nauta , pero el grueso de la flota bonitera burelesa esperará hasta la noche del viernes. Empieza, en cualquier caso, la faena. Y cuando llega el bonito, comienza también el verano. Miguel Fernández, el armador del Villa de Ondárroa supervisaba por la mañana el avituallamiento de su barco, y alternaba el trabajo con las entrevistas en los medios. Lleva treinta años de mar y pesquería a la espalda, «daquela era a campaña na que empezábamos os aprendices», recordó. Ahora ya tiene en casa el relevo, su hijo, también Miguel, «e de momento imos xuntos, pero polo medio ó mellor quedo eu en terra, xa veremos». La incógnita se llama bonito, ¿habrá o no? Los vascos, que llevan dos semanas faenando no envían noticias alentadoras. Las bodegas del Villa de Ondárroa tienen capacidad para 40.000 kilos. Nunca se llenaron. «Ó máis que chegamos foi ós 28.600 kilos, e non foi mal», afirma Miguel. Volver a puerto con 20.000 kilos «pode estár ben, sempre que o precio responda, claro, se nón, no hai nada que facer».