PLAZA PÚBLICA
13 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ES PARTE DEL JUEGO de la contienda electoral intentar desarmar al oponente buceando en las entretelas de su actividad pública. Si algo está mal, es bueno que lo conozca el respetable, aunque se ha demostrado en esta misma comarca que cuesta tiempo, sudor y lágrimas poner a los políticos en su sitio cuando por necesidades de su gestión, su mano pasa de forma incontrolada por las arcas municipales. No es ético jugar con los recursos públicos, pero es un mensaje omnidireccional, es decir, que vale tanto para los unos, que gobiernan, como para los otros, que quieren gobernar. Y es muy fácil tropezar en las mismas piedras que se ponen en entredicho. Contra los trapos sucios que se hacen públicos sólo hay un camino posible y razonable, recurrir a la Justicia, que se encargue de aclarar sospechas y de poner en su sitio a los sospechosos. Mientras, siempre prevalece la presunción de inocencia.