LA TRIBUNA | O |
12 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRAMOS en tiempo de pasión, cristiana, es obvio, y también política. Llegan los días decisivos, en los que cada uno recogerá lo que ha sembrado, unos alcanzando el paraíso, otros su particular calvario. En Ribadeo y Viveiro se presentaron ayer las candidaturas del PP, en teoría, los caballos ganadores. Sin embargo, algunos acontecimientos han trastocado cualquier pronóstico: la guerra de Irak y el hundimiento del Prestige. Con estos mimbres no hay que se anime a hacer un cesto y los resultados electorales son impredecibles. Ahora ya no se habla de los méritos adquiridos por un alcalde o un grupo político; los candidatos del PP tienen que combatir también las secuelas del gobierno, esto es de las decisiones, de sus superiores. Y esa sensación de incertidumbre se palpa en el ambiente.Porque el PP sabe que para gobernar debe alcanzar la mayoría absoluta, ya que lo lógico sería que Bloque y PSOE pactasen. Y algunas mayorías, sobre todo las absolutas, se están poniendo muy caras. Comienza la Semana Santa, tiempo de pasión, y este año, más que nunca, desde luego no sólo religiosa. Es tiempo de ganar el disputado voto del vecino.