Un parque entre tumbas

A MARIÑA

X. F. R.

La recién iniciada rehabilitación de la antigua necrópolis conservará los nichos, restaurará las tumbas y los mausoleos y dará al recinto usos propios de una zona verde

09 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La entrada al casco histórico de Mondoñedo desde el acceso norte a la ciudad ha cambiado de aspecto, pues ha desaparecido una de las tradicionales entradas al Cementerio Viejo. A pocos metros, ya en la calle Julia Pardo, un grupo de obreros retoca el muro exterior del recinto, que ofrece unas curiosas manchas de hormigón: en realidad son refuerzos de diversa profundidad, de siete a doce metros, que se inyectaron en la pared para que no se viniese abajo después de que una excavadora derribase, durante las obras de reforma de esa calle, un tramo de muro de unos veinte metros de longitud. Así, entre un cambio total de aspecto y una conservación de elementos existentes, anda ahora el Cementerio Viejo de Mondoñedo. El derribo de la entrada inferior, que será sustituida por una nueva escalera de acceso con dos pequeñas construcciones de mármol, y la reparación del muro han sido las primeras etapas de ese proceso. Una vez dentro del cementerio, la arquitecta Marta Geada, redactora del proyecto y directora de las obras, explica las siguientes intervenciones. Algunas cruces de la zona baja, en la que los difuntos se enterraban bajo tierra, están señaladas con líneas amarillas, lo que significa que se retirarán porque ya no hay nadie sepultado bajo ellas. Las restantes, dice Geada, «ni se tocan». Lo que habrá que tocar es el suelo, porque se colocará iluminación a ras de suelo, porque el pasillo central llevará en el futuro tierra batida -«No se quiere dar un aspecto urbano, se busca que sea zona de paseo», declara- y porque harán falta movimientos de tierra para regularizar el desnivel. Ya en la zona superior, Geada anuncia que los panteones requerirán una limpieza especial, con la que se retocarán los hierros, los granitos y las pizarras. Una de las novedades es que en esta zona se aprovecharán la superficies de las que se retiraron las tumbas para colocar «zonas de estancia», con espacios para sentarse. Geada evita la palabra banco, un mobiliario que en la zona baja no se colocará. La vieja sala de autopsias ha desaparecido, y de la zona que ocupaba saldrá el acceso a una nueva zona verde. Y mientras observa lo hecho y espera lo que se hará, Geada desvela que la restauración debe tener en cuenta el valor del lugar: «Que funcione como un parque no quiere decir que sea un parque», dice.