El anterior alcalde socialista no se presenta, pero recobra protagonismo tras haber sido imputado judicialmente por presunta malversación de fondos públicos y trato de favor
17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La política vuelve a revolucionar Cervo, después de tres años de calma relativa. El detonante ha sido la imputación del anterior alcalde socialista por los presuntos delitos de malversación de fondos públicos y de trato de favor con relevancia penal. En plena precampaña electoral, los tambores de los partidos políticos de Cervo redoblan mientras muchos vecinos temen los daños colaterales de una contienda que en otras ocasiones provocó profundas divisiones sociales. Roberto Álvarez protagoniza la refriega electoral pese a que no concurre, ni en Cervo ni en su localidad de residencia, la asturiana Gozón, donde renunció al número seis de una lista socialista cuyos miembros siguieron sus pasos, también porque trascendió su inculpación. Todo después de salir a la luz una investigación judicial ordenada por la Fiscalía de Lugo en febrero del 2000.Los partidos que intentaron derrocarle durante los doce años que rigió Cervo no quieren o no pueden olvidar y retoman con fuerza las críticas a su gestión. Mientras el PP, que gobierna con mayoría simple, intenta culpabilizar a los integrantes de la nueva lista socialista, el BNG les pide explicaciones y atribuye a los populares prácticas similares a las del anterior regidor.Justo el día en el que se hizo pública la investigación judicial del mandato de Álvarez, Manuel Rodríguez, el nuevo aspirante socialista a la alcaldía en Cervo, presentó públicamente una candidatura «renovadora», con caras nuevas para intentar recuperar el gobierno local.Al paso le salieron sus actuales inquilinos, un equipo capitaneado por José Insua que gobierna con mayoría simple y el apoyo clave de un edil expulsado del BNG por negarse a permitir que Álvarez siguiese de alcalde. Desde el PP cuestionan la «suposta renovación da lista electoral socialista, un intento de confundir ós cidadáns posto que a meirande parte dos seus compoñentes estiveron vinculados dun ou outro xeito cos gobernos de Álvarez». Van más allá cuando demandan de Manuel Rodríguez explicaciones por la imputación del anterior regidor al considerar que él «tamén ten responsabilidades políticas nos casos estudiados pola fiscalía». E intentan poner la puntilla al pedir a Álvarez que dimita de su cargo de edil en Cervo, apelando a la misma explicación que éste dio de su renuncia en Gozón: «Me voy por decencia política».Al BNG, que aún no ha presentado a su candidato, le «agrada» la investigación judicial, alentada por una denuncia del PP en la anterior precampaña. Recuerda su «constante denuncia pública» de las acciones por la que está siendo investigado Álvarez y demanda aclaraciones a un PSOE, «único culpable de que estes anos governara a direita en Cervo», que ve «secuestrado» por el anterior alcalde. Pero también dispara contra el PP cuando «denuncia o continuismo nas formas do actual governo en relación co atípico socialista de Álvarez». Y prosigue: «O governo da dereita, en minoría, contando con apoios do grupo independente, non evitou que as políticas clientelares, revanchistas e despóticas foran desterradas da vida municipal».A más de dos meses de las elecciones, la precampaña en Cervo está que arde. Todos saben que al final las urnas decidirán quién gobierna el municipio y la Justicia, si Roberto Álvarez es culpable.