Todas las caras del turismo

A MARIÑA

Colaborar en «todo el desarrollo del sector» y poder aplicar «un programa de calidad». Esos son los dos primeros objetivos que se ha marcado la asociación turística del Eo-Porcía, que agrupa a una treintena de socios de cinco ayuntamientos ribereños de esos dos cauces -San Tirso, Vegadeo, Castropol, Tapia y El Franco-. Empresas de turismo activo y establecimientos de turismo rural -apartamentos, casas de aldea de alquiler íntegro y casas de alquiler compartido- son los negocios que desarrollan los integrantes de este nuevo colectivo, preocupado por una relación armónica entre la naturaleza y todos los sectores económicos. «Hablar hoy de naturaleza es hablar de dinero, y la gente que vive alrededor de la ría debería tener conciencia de lo que hay ahí». Benigno Pérez, primer presidente de la asociación, reflexiona sobre la conveniencia de que la desembocadura del Eo alcance una protección «adecuada» y una explotación «racional» de todos sus recursos. Pérez cita una reciente noticia de este periódico, la reducción de algunas poblaciones de aves en el curso bajo del Eo, como dato que no debe pasar inadvertido. Y retrocede un poco más, y cree que la base económica y social de la comarca articulada sobre el campo, el turismo y los servicios corre peligro con la posible construcción de más parques eólicos. «El Occidente fue generoso para aceptar parques eólicos. Ahora, que no se olviden de que hay viento en todos los sitios», afirma. Lo que sí reclama la asociación es un desarrollo rural «integral» que ayude a fijar población, porque la crisis demográfica, añade Pérez, es «el gran problema». Pero opina que sólo el mencionado modelo económico -en el que, dice, también hay sitio para las industrias- es «el que tiene futuro».