Un edil independiente y el PP de Cervo respaldan el convenio de la segregación

Yolanda García Ramos
Y. García CERVO

A MARIÑA

PEPA LOSADA

PSOE y BNG hicieron frente común en el pleno contra un documento que zanja ocho años de litigios Una de las polémicas del debate fue si beneficia más a Burela o no

21 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El segundo y último convenio de segregación ya goza del visto bueno de Burela y Cervo. Este último municipio lo aprobó anteayer, en un pleno de más de tres horas y sin medias tintas. El debate del documento, que cierra ocho años de incertidumbre tras el «divorcio» oficial, dividió a la corporación en dos bandos. La votación arrojó un 7-6 y por un voto de diferencia ganó el «sí» de los ediles del PP más el de Carlos Martínez (grupo mixto). El «no» lo pronunciaron BNG y PSOE. En el debate se discutió si beneficia más a Burela o a Cervo y si es mejor o peor que el anterior, de 1997, cuando el PSOE presidía el gobierno cervense. En torno a estas cuestiones, el concejal de Economía, Alfonso Villares (PP), defendió que «se invirten 220 millóns de pesetas máis en Cervo que en Burela» y que «con este libramos polo menos de pagar a Casa de Cultura de Burela». «É moi positivo» dijo. Explicó que cada concello percibirá 1,8 millones en préstamos sin interés y 1,2 en obras (en Cervo: en Sargadelos, parque municipal, escuela de San Román, Casa de Cultura y pabellón, entre otras). Martínez, primero en hablar, enumeró «ventaxas» que ve al convenio, comenzando porque «lle da ó Concello a posibilidade de normalizar a súa situación económica». En otro momento, sentenció: «Ou o aprobamos ou isto non ten futuro». Discrepó Nardo López (BNG), quien hizo sus cálculos sobre los préstamos sin interés para concluir que las compensaciones de la Xunta son «raquíticas». También aludió a la red de agua que costearán Burela y Cervo defendiendo «un acordo do Parlamento Galego que di que este servicio había que dalo gratuito en compensación». El PP, rotundo, reiteró: «A agua non vai a subir en Cervo». Roberto Álvarez (PSOE) calificó el convenio de «trampa» e «infumable». «Da solución económica al Concello de Burela -dijo- y libera a la Xunta de sus responsabilidades sobre el futuro de la segregación», a la que después criticó por no firmar el acuerdo de 1997. El ex-alcalde recuperó ese pacto varias veces para polemizar en torno al reparto de las cargas que establecía aquel, por población, y a las deudas de Burela con Cervo, reafirmadas «en sentencias claras». Según esto, para él «los perjudicados de la segregación fueron, son y seguirán siendo los ciudadanos de Cervo». Villares (PP) replicó sus palabras reprochando su etapa como alcalde porque «o 90% das inversións iban todas para Burela» y, en otro turno de la sesión, redundó en críticas a su gestión económica. En este sentido, el edil popular criticó el nivel de deuda que el PSOE dejó al PP y que él cifró en «660 millones de pesetas». También hubo gestos de concordia entre grupos. El PSOE con opiniones del BNG y el PP con Carlos Martínez, quien anunció que no se presentaría a las próximas elecciones. «Defendimos -le dijo Alfonso Villares- os intereses de Cervo como se fora a nosa casa».