La vecindad otorga muchas ventajas, pero también agravios. Esta polémica también tuvo su origen en la dispar regulación del descanso semanal de la flota que se hacía en Asturias y Galicia. Así, se daba el caso de que mientras los fines de semana los barcos de Ribadeo no podían a salir a pescar, sí lo hacían los asturianos que tradicionalmente atracaban y siguen amarrando en Ribadeo. Las críticas desde la cofradía ribadense se sucedieron y al final el Principado accedió a modificar la regulación del descanso semanal. Ahora, el pósito de Ribadeo apunta a la Administración astur como culpable de incumplir este acuerdo interautonómico. «Al cambiar la dirección en la Consejería de Pesca del Principado, con la mediación del delegado de Pesca de Celeiro, las cofradías de Ribadeo y Figueiras intentaron llegar a un principio de acuerdo, pero como de costumbre las autoridades asturianas pusieron la zancadilla, al obligar a los barcos de Figueiras a renunciar a la licencia de Asturias para poder pescar en Galicia», señaló Domingo Fernández, quien destacó el trabajo realizado por el delegado de Pesca: «Por su parte todo fueron facilidades, pero nadie le corresponde». El patrón mayor ribadense apuntó a la cofradía de Tapia como otro de los culpables: «De esta manera las embarcaciones tapiegas -de mayor tonejale- se anexionan al ámbito territorial de Figueiras, y por lo tanto se pueden desplazar hacia el oeste. No así nuestras vecinas de la ría. Y hay que recordar que en invierno, tanto las de Tapia como las de Viavélez hacen base en el puerto de Ribadeo, donde nunca se les pusieron trabas», concluye Domingo Fernández.