Pescadores y autoridades coinciden en admitir que la presencia de salmones en ríos como el Masma aumenta año tras año. La Consellería destaca los «fantásticos» resultados logrados con la repoblación de alevines autóctonos, una iniciativa en la que la Asociación Río Masma colabora de modo singular: instaló un canal de recría que perteneció a un molino ya en desuso y en el que truchas y salmones procedentes de piscifactorías se adaptan a las aguas. Pero esa abundancia de piezas, conocida por los aficionados, puede ser una tentación y derivar en casos de furtivismo. «Salmóns hai, os furtivos sábeno, e se non hai pescadores, falta a autovixilancia», dice Vila. La Consellería sugiere que se denuncien los casos que se conozcan, pues dicha práctica «bota abaixo o traballo e a ilusión de moita xente».