Según explicó el presidente del patronato, Félix Villares, el objetivo, cuando esté a pleno rendimiento el centro, es ofertar un máximo de 59 plazas. Se acordó así porque si sobrepasa este número, sube de categoría y, consiguientemente, precisa de unas condiciones especiales y un número de personal más elevado. Las incorporaciones de residentes se harán paulatinamente; pretenden que hacia septiembre estén ya instalados 25 residentes. La primera fase de las obras que exigía la Administración, de unos ocho millones de pesetas de coste, están listas, pero falta la remodelación principal. El arquitecto municipal realizó un proyecto de obras, de unos 23 millones de presupuesto, que se acometerán en el futuro y para las cuales solicitó el patronato ayuda económica a la Xunta.