«Me siento bastante querido por la afición»

La Voz

A MARIÑA

IGNACIO MEITÍN LA ENTREVISTA Pablo Rodríguez, un viveirense que cumplirá su tercera temporada en las filas del Racing de Ferrol, de Segunda División Pablo Rodríguez Méndez (Viveiro, 7-6-75) se ha erigido en el abanderado de la exquisita generación de futbolistas que brotó de la cantera viveirense hace algunos años. Su humildad, capacidad de sacrificio y, por supuesto, su asombrosa calidad técnica le han llevado hasta la categoría de plata del fútbol español y a convertirse en uno de los jugadores más idolatrados por la afición de A Malata. ¿Quién no recuerda en Galicia aquel memorable partido ante el Ceuta? El futbolista de Viveiro hizo realidad el sueño de una ciudad entera transformando una pena máxima en el tiempo de prolongación. «Fue el día más feliz de mi vida», dice.

03 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pablo pasa sus vacaciones en la ciudad del Landro, disfrutando de la compañía de sus amigos y del encanto de la playa de Area antes de incorporarse a los entrenamientos, el próximo día 17. En Viveiro, su ciudad natal, descarga toda la tensión acumulada en una campaña en la que su club, el Racing, alcanzó la meta deseada. -Ha sido una temporada dura, muy dura. -Sí, pero muy positiva. Después de haber conseguido el ascenso lo importante era mantenerse y el equipo lo logró depués de mucho sufrimiento, como estaba previsto. -Tu aparición en el once ha sido intermitente. ¿Esperabas jugar más? -Hombre..., a mí, como a cualquier futbolista, me gustaría jugar todos los partidos, pero en la plantilla hay 25 jugadores y el entrenador tiene la dificultad de elegir a once. Cuando te dedicadas a esto tienes que asumir que unas veces cuentan contigo y otras vez no. -Has sido uno de los pocos jugadores a los que la directiva le ha ofrecido la renovación. ¿Esto te más esperanzas para la próxima campaña? -Cuando el club te quiere renovar es que les interesas. Por lo tanto partiré como todas las temporadas, con la ilusión de jugar pero respetando el trabajo de los compañeros y las decisiones del entrenador. -¿Te sientes querido por la afición del Racing? -Sí, bastante. Desde el primer día que llegué no tengo ninguna queja. A pesar de no estar participando demasiado lo único que recibí fueron palabras de apoyo. Pero lo que no quiero es que, cuando no juegue, vean en Pablo un futbolista triste y desilusionado. Soy un jugador de equipo y si éste va bien yo soy feliz. -Buena parte de ese afecto te lo ganaste con aquel penalti transformado ante el Ceuta y que llevó al Racing a la Segunda División. -Es una acción de mucha presión, sobre todo para un equipo que llevaba 22 años buscando el ascenso. Me toco a mí, tu la suerte de que entró, pero el éxito no sólo se basó en ese penalti. Fue la recompensa al intenso trabajo que realizó toda la plantilla.