Veranear con la casa a cuestas

La Voz

A MARIÑA

Los cámpings de la zona ofrecen durante el verano un millar de plazas para instalar caravanas y tiendas Muchas son las posibilidades que ofrece A Mariña para poder pasar las vacaciones. Una de éstas y con raigambre es el veraneo de acampada, a pesar de competir con otras alternativas pujantes como el turismo rural. Por todo el litoral mariñano, desde Viveiro hasta Ribadeo, se diseminan cámpings que ofrecen todo tipo de servicios a los turistas, por un precio económico. Veraneantes holandeses y alemanes son los que en un mayor número visitan la comarca mariñana. Y casi siempre repiten.

26 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

XULIÁN REI RIBADEO La mayoría de los cámpigns de la comarca mariñana ofertan la playa como complemento, son accesibles a caravanas con plazas señalizadas y seto para el aparcamiento y disponen de bungalows en el mismo recinto y de bar-cafetería. El cámping de Ribadeo, además, ofrece como servicio alternativo la piscina. La temporada alta comienza en junio y se prolonga hasta bien entrado el mes de septiembre. El usuario más común corresponde al prototipo de una familia con hijos que viene de paso, con una estancia limitada a unos días y busca preferentemente disfrutar de las playas de A Mariña. Los precios del alquiler de una plaza de cámping, por persona y día, pueden oscilar entre 475 y dos mil pesetas, dependiendo de los servicios de los que pueda disfrutar el turista y si se incluye o no caravana. Los campistas de paso apenas paran una semana, dedicándose durante este tiempo a conocer las rutas y los lugares más pintorescos de visita que ofrece la comarca. Suele tratarse de matrimonios sin hijos, procedentes en su mayoría de Alemania y Holanda. Celso Dorado, propietario del cámping Gaivota, en Benquerencia, afirma estar muy interesado en este tipo de turistas, nada sedentario: «O meu é un cámping pequeno orientado a xente de paso que para unha semana é levanta a tenda, fronte o turista de caravana que é estático e teleridixido. Hai campistas xubilados que levan vindo eiquí máis de corenta anos. Veñen buscando fundamentalmente tranquidade». Ofrecer alternativas a los campistas es casi otra obligación del propietario del cámping, para mejorar así su ofreta. Rutas de senderismo, indicar cuáles son los lugares de visita obligada, la gastronomía, actividades alternativas, etc. son posibilidades que se le abren a este modelo de turista. El auge del turismo rural también ha repercutido en los cámpings, al presentarse como una oferta alternativa.