El hotel La Rectoral ofrece desde ayer a sus huéspedes la posibilidad de plantar árboles en Taramundi Reza el dicho que a lo largo de la vida cada persona debería escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol. Pues desde ayer, en Taramundi, ésto último está al alcance de todos los huéspedes de La Rectoral que así lo deseen. El emblemático hotel, motor en su día de la experiencia que convertiría a Taramundi en concejo pionero del turismo rural en España, vuelve a sorprender con su «Bosque de la Amistad». Ubicado en Aguillón, ayer los «clientes con encanto» -los más vinculados al hotel- plantaron los primeros árboles.
19 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.REDACCIÓN TARAMUNDI Tras largos meses de lluvia, ayer Taramundi amaneció de primavera. El sol también quiso sumarse al nacimiento oficial del «Bosque de la Amistad». Localizado en el núcleo de Aguillón, a los pies de los apartamentos rurales de La Rectoral, el bosque supone una novedosa idea con la que el prestigioso establecimiento hotelero amplía un poco más su ya extensa oferta de actividades para sus clientes. Como explicó Jesús Mier, director de La Rectoral, «cualquier huésped que lo desee podrá plantar aquí un árbol y, lo que es más importante, verlo crecer cada vez que nos visite». Y un escogido grupo de personas, «clientes con encanto» que, como Mier señaló, «ya son más que huéspedes, porque con ellos tenemos un trato muy especial», fueron los encargados de plantar los primeros árboles de este nuevo bosque taramundés. Cerezos, robles y una larga lista de especies autóctonas echan ya raíces en Aguillón. El periodista Jesús Ávila Granados inauguró el «Bosque de la Amistad» con un roble americano. Minutos antes de convertirse en aprendiz de jardinero, Ávila Granados presentó en la Casa de Cultura de Taramundi el libro que lleva por título «El Occidente de Asturias», y en el que recoge los mil y un paisajes y rutas de sobrecogedora belleza de la comarca. Ante un auditorio lleno hasta la bandera, el autor afirmó que «el Occidente es un paraíso en miniatura, a escala humana» y destacó especialmente la importancia que en esta zona, «corazón de la España Verde», tiene el patrimonio humano y su gran riqueza etnográfica.