La escritora firmó ejemplares de su última novela La tarde era más bien fría y no invitaba a acercarse hasta Llas o A Rapadoira, pero Luisa Castro se dio ayer un largo y grato chapuzón de nostalgia. Firmó ejemplares de su última novela en su Foz natal, ese lugar que de una manera u otra siempre aparece en sus libros. Con buen humor y sonrisas atendió las numerosas peticiones de dedicatoria.
05 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.X.M.PALACIOS FOZ Luisa Castro confiesa que actos como el de ayer le sirven para reencontrarse con amigos y familiares. Una de las personas que se acerca, deseosa de ver la firma de la escritora estampada en la novela, le comenta lo gratificante que es ver «que le den un premio a un vecino». El secreto de la lejía llega a las librerías avalada por el Premio Azorín de novela. Otro conocido le promete que leerá el libro porque «algo tiene de Foz». La rápida respuesta de Luisa Castro suena sincera, salida del corazón: «Siempre, es inevitable», dice. ¿Es realmente inevitable? «Sí -afirma-. Genéticamente somos transmisores de una herencia; y la escritura es la expresión de una herencia, de una forma de pensar, de vivir, de ver el mundo». Siguen las firmas y los diálogos. Casi todos conocen a Luisa Castro, porque la recuerdan de sus años en la villa o porque ya acudieron a anteriores firmas de otros libros suyos. «¿Te acuerdas de toda la gente?», le preguntan. «Sí. Pero a veces no recuerdo los nombres», responde. Mientras, a Librería Bahía llegan jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Y a Luisa Castro le corresponde la satisfacción de firmar uno de los primeros libros de la biblioteca que está creando la asociación de vecinos de Celeiro de Mariñaos.