ANA F. CUBA LA ENTREVISTA Vicente Romeo, prestigioso diseñador y empresario de moda afincado en A Coruña y nacido en Galdo Vicente Romeo navega por la memoria con fluidez y dibuja su infancia y su adolescencia en Viveiro con pinceladas ágiles y emotivas. «Sigo siendo como de niño», asevera en seguida: inquieto, curioso, con ansias de aprender, pese a los años transcurridos y a una magnífica trayectoria como empresario y diseñador de moda radicado en A Coruña. Romeo admiraba al sastre «Canelo», que cortaba el tejido sin patrón, y a su madre, que confeccionaba la ropa de sus vástagos en los difíciles tiempos de la posguerra.
19 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.«Yo iba al colegio y salía antes que una de mis hermanas, que trabajaba con el Canelo. Entonces me daba tiempo para ver cómo este hombre, directamente, cortaba en el tejido, sin hacer antes un patrón». La vocación despertó más tarde. «Entonces lo de la moda para hombre parece que estaba un poquito mal visto. No pensé en ello». Pero siempre quedan los recuerdos y el interés. _Cuénteme más cosas de aquel tiempo. _Iba a la escuela de maestría de Viveiro y comíamos en una fonda que se llamaba La Española (en la calle Margarita Pardo de Cela). También estaba al lado Pallarega, que era el sacerdote, y yo iba a visitarle. Era un chaval inquieto y preocupado. Mi madre tenía que hacer la ropa para sus hijos tras la guerra. Perdí a mi padre cuando era muy jovencito. Había estado en Cuba y mi madre me contaba que había llevado unos grandes almacenes, donde también tenían moda. _Sus recuerdos parecen premonitorios... _Es una educación y luego el azar. Me casé con una chica que estaba estudiando diseño. Me encontraba en Francia y vine a bautizar a una sobrina, nos conocimos, y le tenía que traducir yo los patrones, y al final de casualidad del diseño industrial pasé al de tejido. _Antes de Francia... _Estudié en la escuela de maestría, en San Francisco, y había un escultor, Otero, que hacía tallas... Ver a aquel hombre cómo le daba color a la cara, cómo incrustaba los ojos de color y las pestañas. Era una gran oportunidad para las personas que queríamos aprender... Me quedaron cosas grabadas, que fui perfeccionando al llegar a Francia. Siempre estuve en el mundo del arte. _¡Cuánto parece haber heredado de entonces! _Uno ya tiene que nacer con cierta facilidad para ciertas cosas, y luego mejorar, trabajar duramente, ser humilde y buscar la necesidad de aprender. La educación para mí fue muy importante. Sigo siendo como de niño. Viajé bastante pero sigo siendo el mismo. Eso sí, con más años. Y estoy muy orgulloso de haber nacido en Galdo, en Viveiro.