Vecinos ataviados a la antigua usanza expusieron productos del campo, gastronómicos y artesanales Como ocurría antaño, cuando los mercados de los pueblos eran cita obligada para la mayoría de vecinos del entorno, la lluvia no impidió que ayer se celebrase en Cervo la cuarta edición del Mercado Tradicional.
19 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Probablemente el agua le restase algún público, pero no interés ni animación. Comenzó en torno a las diez de la mañana, cuando decenas de vestidos ataviados a la antigua usanza montaron sus puestos en la Praza do Souto, aprovechando algunos el palco de la música para guarecerse de la lluvia. Había de todo, o casi, porque, como en cualquier mercado tradicional, cualquier producto podía venderse, comprarse o intercambiarse. Abundaba la gastronomía, con mejillones, chicharros lañados, empanadas, jamón cocido, pulpo, vino etiquetado con el cartel anunciador del mercado, miel, frutas y otros productos del campo, dulces y otros productos de repostería como rosquillas... También estaban expuestos caballos. Todo ello aderezado con la presencia de los vecinos, que escenificaban escenas propias de esos mercados, como disputas, regateos y aun flirteos.