Por las mágicas riberas del río Tambre

cristóbal ramírez

AL SOL

M. MARRAS

Un recorrido con un paisaje variado, desde Sobrado dos Monxes hasta la ría de Muros y Noia

25 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El río Tambre es tan conocido de nombre como desconocidas sus riberas, pero ofrece un paisaje variadísimo desde Sobrado dos Monxes a la ría de Muros y Noia, y la posibilidad de hacer rutas de muy diversa dificultad. La que empieza (y acaba) en el puente medieval de Sigüeiro es para todos los públicos, y además es posible reducir la distancia porque a medio camino hay, simplemente, un atajo.

Admirar ese puente (1) obliga a descender unas escaleras que rematan a nivel de agua en el concello de Oroso. Y una vez hecha la prácticamente obligada foto hay que coger la carretera de la derecha (a Grabanxa) e inmediatamente girar por una pista estrecha y asfaltada que arranca allí mismo, al lado de un llamativo edificio muy pequeño.

Esa pista es lo único que se merece un aprobado raspado. El resto, de notable para arriba. Porque dicha vía remata en un puentecillo de madera que a su vez da paso a una isla (2) preciosa, administrativamente compostelana, convertida en un área recreativa. Y de hecho, si no se desea caminar más, por otro puente es posible cruzar a la ribera de enfrente de ese río, que no es otro que el Tambre, claro está.

A partir de ese punto se camina por un sendero muy estrecho. Es entorno donde procede recomendar precaución a quienes caminen con los pequeños de la familia. Un tramo corto que deja atrás una explanada llamada Penateixa y alcanza el límite de una urbanización (3). Ahí el camino dobla 90 grados a la izquierda y gira otros tantos a mano contraria para ir dejando el club de golf (en realidad, pitch and patch) a la diestra. La pista ahora es ancha, con poca sombra y muy bonita, aunque discurre a un centenar de metros del río, invisible aquí.

El final, en ascenso, es el punto de encuentro con el asfalto, que se toma a la derecha, bajando para cruzar el Tambre (4), subir y en el primer cruce (a su vez en la primera curva) desviarse a la derecha por tierra. De nuevo pista terrera, aquí buscando el río, que va a ser compañero unos cuantos minutos.

En determinado punto arranca a la izquierda una pista ascendente de tierra, y a los 200 metros gira a la derecha buscando unas casas y la iglesia de Cesar (5), magnífica referencia visual. Es un templo pequeño, típico del mundo rural gallego.

En el siguiente cruce, a la derecha, bajando 400 metros para dar de nuevo con el Tambre y muy poco más allá alcanzar la isla de O Refuxio. La pista sigue siendo muy fácil de caminar, y cuando remata en el asfalto, girando a la derecha en las dos siguientes intersecciones se alcanza la carretera que conduce a Santiago. Es decir, el puente medieval.