Carlos Sadness: «Añoro aquella época en la que la sandía todavía tenía pepitas»

El músico actúa el domingo en Pontevedra

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J.B.

Sonidos tropicales, olores a papaya, música e ilustraciones oníricas. Carlos Sadness estará actuando en las fiestas de la Peregrina en Pontevedra el próximo domingo. El evento es a las 22.30 horas y con acceso libre.

-¿Carlos Sadness es sinónimo de colores, frutas y estrellas fugaces?

-Así parece que vayan a hablar de un pintor. No suena mal, era lo que quería ser de pequeño y encuentro paralelismos constantes entre la pintura y la música. Dependiendo del momento nos servirá esa presentación o no.

-La papaya es protagonista en su disco, ¿hablamos de su fruta favorita?

-No soy muy fan del sabor de la papaya, esto que quede entre nosotros. Prefiero el mango o la sandía. Esta última es mi favorita en verano, aunque añoro aquella época en la que tenía pepitas. Algún día las nuevas generaciones pintarán sandías sin pepitas.

-Cada año viene a Galicia, ¿está enganchado a esta tierra?

-Es un lugar mágico, y agradezco venir en verano. He estado poco por aquí, pero guardo grandes recuerdos y sensaciones, eso es lo que le da un valor añadido que va más allá de la foto turística. Ahí tienen que ver las personas, no hay Galicia sin gallegos.

-¿Qué es lo nuevo de «Diferentes tipos de luz»?

-Tiene un carácter parecido a mi disco anterior, porque pertenecen a una etapa vital parecida, pero ahora está más viajado, más exótico y menos pendiente de la etiqueta indie, que nunca he sido un ortodoxo, pero en Latinoamérica vi que se atreven mucho a mezclar y a no etiquetarse. Aprendí de eso.

-La gira también lo lleva en breves a México. ¿Tiene un lugar soñado en el que le gustaría actuar?

-Bueno, nunca me pongo grandes metas, dejo que las cosas lleguen. En noviembre tocamos en el teatro Metropolitan de Ciudad de México, que es un recinto para más de 3.000 personas, antiguo, con un aspecto épico. Ese concierto nos apetece mucho, también nuestra primera visita a Chile o la presentación de Lima y Buenos Aires; quedan pocos festivales en España y es bonito ver que queda gira al otro lado del océano.

-¿Le resulta difícil combinar su labor de músico con la de ilustrador?

-Muchas veces van de la mano, aunque durante la gira la música ocupa mucho tiempo y noto que dibujo menos. Me está pasando últimamente, pero a la que aflojen los viajes volveré a retomarlo con ganas.

-¿Qué canción, suya o no, no puede faltar en un viaje en su coche?

-Quizás Laredo de Band of Horses, no suelo escucharme a mí en viajes, pero si tuviera que elegir una, sería Monteperdido.

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