Esta no es la típica fiesta gastronómica

Muíños exalta la sopa de burro canso, el galo pica no chan y el becerro


Aquí no se exalta nada de marisco, ni de pimientos, ni de pescado ni de vinos. Muíños, al sur de Ourense, se puede considerar el lugar de Galicia de las fiestas gastronómicas alternativas. Aunque no por modernas, sino por diferentes. El concello de la Baixa Limia homenajea mañana, como cada año, la sopa de burro canso, el galo pica no chan, el becerro do Xurés, y las torrijas de vino y leche. Podrían parecer innovaciones para desmarcarse del resto, pero lo cierto es que son recetas tradicionales, con un sabor impregnado a antaño.

«Hai trinta anos, cando aínda había poucas festas gastronómicas por Galicia, pensamos que podía ser unha boa forma de atraer xente ao pobo e de que os veciños tamén o pasaran ben», rememora José Manuel Vázquez, conocido por todos por Casiano, uno de los principales patriotas de Muíños, según el alcalde. Fue en el momento que cuenta cuando se optó por la sopa de burro canso como preparación a ensalzar. ¿Por qué? «Era unha sobremesa tradicional da época do campo que tomaban os nosos avós, un hábito para revitalizar o corpo tras unha xornada de traballo. Ademais, era un produto moi económico e había seis panadarías [ahora hay solo una]», explica Casiano, quien recuerda que la primera edición tuvo un impacto «tremendo».

La sopa de burro canso, también conocida en Galicia como sopa de caballo cansado, es sencilla. El pan duro, incluso de hace cuatro días, se corta en lonchas y se echa en vino. Este debe ser un tintorro con un toque ácido, como algún Monterrei. Más allá de esto, basta con añadir azúcar al gusto, y listo. «Incluso no pasado faciamos catas para elixir o viño», apunta. En la fiesta de mañana se usarán unos 150 litros de vino. La degustación será a partir de las 20.00 horas, al igual que la de las torradas de vino y leche, otro postre tradicional. En este caso, se empapan las lonchas de pan en vino o leche con azúcar, se escurren, se mezclan con huevo y se fríen.

Por otro lado, este año llega a la decimocuarta edición la fiesta del galo pica no chan, algo también muy típico de la zona. El nombre de esta especie no es otro que el de que se trata de un animal que antes limpiaba las calles de Muíños a picotazos, como ahora las fincas en las que se crían. «Deixábaas impecables», dice Casiano.

Preparado en empanada

Antes se degustaba guisado, pero ahora se sirve en empanada. El gallo se corta en tropezones y se cocina con sal, ajo, perejil, aceite y agua, a fuego lento, durante tres horas o tres horas y media. Después, es como cualquier ingrediente de una empanada, aunque en este caso lo habitual es que lleve huesos por el medio que se van retirando con las manos. Está previsto que se utilicen unos doscientos gallos, que un años antes fueron entregados por el Concello a los vecinos y criados por estos. «É unha carne excepcional», asegura Casiano.

Y el año pasado se incorporó el becerro do Xurés ao espeto, que como el gallo se toma a las 14.00 horas para comer. Para prepararlos, se abre el becerro a la mitad, se pone al fuego y se sirve en tiras. «Tratamos de recuperar a comida cociñada sen présa, e de calidade», resume Casiano. La fiesta gastronómica se celebra en el pabellón polideportivo de la localidad, donde está previsto que se reúnan unas mil personas.

Galicia se convierte este fin de semana en un bufé al aire libre

Si las propuestas de Muíños no le convencen o le queda demasiado lejos, no se preocupe, este fin de semana hay alternativas de sobra en Galicia. De hecho, hasta hay concellos que reparten el mismo producto. Una de las más importantes es la Festa do Pemento de Herbón, en Padrón, que cumple mañana cuarenta ediciones. Y habrá pimiento también en A Arnoia y en Oímbra.

En cuanto al marisco, que no puede faltar, se exaltará el percebe en Rinlo (Ribadeo), el mejillón en Rianxo, A Illa de Arousa y Lorbé (Oleiros); el longueirón en Fisterra; y el langostino, hoy mismo, en Ares. Y en cuanto al mar, también hay la Feira do Bonito de Burel; la caldeirada y sardina lañada en Cariño; y el xurelo asado de Chaín (Gondomar).

Por otro lado, en O Pino, el protagonista será el galo piñeiro. Aunque habrá muestras con el animal, también se hará una degustación. El cabrito ao espeto centra la fiesta de O Porriño y el costillar á estaca la de San Clemente (Caldas de Reis). Además, hay cebolla chata en Miño, chorizo en San Pedro de Sarandón (Vedra), callos en Estromil (A Laracha), marmitako en Corme y rosca en Sober.

Asimismo, no hay que olvidar el Albariño de Cambados y las covas de Vilamartín de Valdeorras. En Viveiro, celebran una fiesta de la cerveza artesana y en Portonovo reúnen foodtrucks.

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