Verano: el tiempo de exhibirse en las redes

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AL SOL

Pablo Carballo / Senén Rouco

Los usuarios publican el doble de imágenes y vídeos durante los meses de julio y agosto

18 jul 2017 . Actualizado a las 15:53 h.

El verano supone para los internautas un aluvión de fotografías en bañador y bikini, luciendo cuerpos y presumiendo de vacaciones. Todos los perfiles de Facebook o Instagram se llenan de imágenes y vídeos en esta época del año. De hecho, un estudio realizado por la compañía de medios sociales Adglow lo demuestra. En verano se comparte el doble de este tipo de contenido que durante el resto del año. Este fenómeno se debe, según la experta en márketing y redes sociales Mar Castro, a que en esta época la gente realiza actividades mucho más llamativas: «Siempre mostramos nuestra mejor versión, nos gusta presumir y en verano mucho más, todo lo que se publica es bonito».

Los usuarios exponen su día a día, muestran a sus seguidores lo felices que están siendo y lo que están disfrutando. Manuel Gago, periodista experto en redes sociales, también asocia este aumento veraniego al tiempo libre, pero opina que «as persoas non buscan dar envexa nin presumir, publican cousas que consideran gratificantes, co obxectivo de sentirse respaldadas». También afirma que la mayoría de seres humanos «necesitan que sus acciones sean aprobadas», y de ahí el hecho de mostrarse y la necesidad de likes en las fotos. 

Al otro lado

Las motivaciones que llevan a los usuarios a publicar constantemente imágenes de su día a día son siempre distintas. Paloma Vázquez es una coruñesa que vive actualmente en Cancún. Su perfil de Instagram está a punto de llegar a los 20.000 seguidores. Un vistazo a su cuenta permite ver fotografías en bikini, en playas, piscinas y espectaculares paisajes de fondo.

Ella misma declara que «me gusta mostrar a mis seguidores lo que estoy disfrutando, pero no me gusta el postureo. Yo este verano estoy viviendo un montón de experiencias, y si puedo compartirlas con la gente mucho mejor, pero no es mi prioridad». Considera que cada uno debe subir lo que quiera, pero para ella «son un conjunto de recuerdos que me van a quedar para siempre».

El caso del pontevedrés Damián Sobral es parecido. Cuenta con casi 13.000 seguidores en Instagram. Comparte muchas opiniones con Paloma, pero él dice usar Instagram como un diario donde publica lo bonito de su vida, siempre sin abusar: «Intento ser original y no repetirme, sería un aburrimiento ver fotos mías en bañador día tras día». Todos están de acuerdo en que el postureo es ya algo inevitable.

Para Damián esa misma palabra va de la mano de Instagram, pero él mismo mentiría si no dijera que muestra «lo más guay» de su vida: «Es normal, en las redes no buscas ver desgracias». 

Posibles problemas

Nadie se plantea unas vacaciones sin conexión a Internet para que sus seguidores no pierdan detalle. A la experta Mar Castro le preocupa la dependencia que se está creando. La asocia al sentimiento de soledad y la necesidad de «sentirse protagonista». Para ella el problema comienza cuando «creamos una imagen que no se corresponde con la realidad», aunque no considera que la gente engañe conscientemente, sino que muestran «la parte bonita».

Esto es, según la opinión de Paloma, porque «hay gente que necesita la aprobación de la mayoría». Pero no es su caso: «A mí me da igual, a quien le guste lo que publico bien y a quien no que no mire». Paloma, al igual que Mar, opina que «la mayoría lo hace por simple exhibición, dan una imagen falsa de sí mismos y eso es muy negativo, las redes sociales deben de ser algo secundario, la prioridad es quererse a uno mismo». Damián está de acuerdo: «Cada uno debe de subir lo que le apetezca. Yo lo hago. Sé que hay fotos que pueden llegar a tener mayor o menor repercusión, pero yo subo lo que me gusta, no pienso en eso».

Hay que saber cómo utilizar las redes correctamente. A Paloma, por ejemplo, le han servido para encontrar trabajo: «A mí me han venido muy bien, yo estoy viviendo gracias a ellas, y esto en verano se acentúa». Pero no siempre es así, según Mar Castro las redes pueden ser peligrosas: «Los jóvenes no saben cómo moverse en las redes, y debería de haber una educación al respecto, no saben qué es lo que está bien publicar y lo que no».