Antes de suicidarse relataron en un vídeo la muerte de 9 inmigrantes y una policía
13 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Una decena de asesinatos que llevaba años sin esclarecerse en Alemania es obra de un trío de presuntos neonazis, según los avances en las investigaciones conocidos ayer ante el estupor de políticos y medios.
La célula, formada por dos hombres ya fallecidos y una mujer detenida, es sospechosa de haber ejecutado a ocho inmigrantes turcos y a uno griego entre el 2000 y el 2006 en diversos puntos de Alemania y de haber asesinado a una mujer policía en el 2007.
Los tres confesaron esos y otros crímenes en un vídeo que define a su agrupación, autodenominada Clandestinidad Nacionalsocialista, como «una red de camaradas con el lema: 'hechos en lugar de palabras'», aseguraba ayer la web Spiegel Online.
Los asesinatos hasta ahora sin resolver ya habían sacudido a la opinión pública en su momento, pero el sorprendente giro en la investigación generó aún más estupor en un país muy sensibilizado con la violencia de extrema derecha.
«Si se confirman las sospechas, lidiamos contra el peor caso de violencia ultraderechista en Alemania de las últimas décadas», alertó el presidente del Tribunal Constitucional de Baja Sajonia, Hans-Werner Wargel, en el diario Neue Osnabrücker Zeitung.
Terrorismo de derecha
«Ante este tipo de violencia absolutamente nueva, está ampliamente justificado hablar de actos de terrorismo de derecha», añadió.
La misma hipótesis defendió el ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, el socialdemócrata Ralf Jäger.
La célula «cometió graves delitos durante años en todo el territorio nacional de forma planeada», señaló. «Eso alcanza sin duda la frontera del terrorismo, si no la supera», añadió.
Los investigadores comenzaron a relacionar los diferentes crímenes cuando los dos hombres de la célula aparecieron muertos esta semana en una caravana incendiada, donde también apareció el arma reglamentaria de la policía asesinada.
Detenida una mujer
La tercera integrante del grupo fue detenida el pasado martes acusada de haber incendiado la casa que compartían los tres en Zwickau, este de Alemania, al parecer para borrar pruebas.
En la vivienda apareció el arma con la que se disparó a los nueve inmigrantes asesinados.
Según Der Spiegel, el trío dejó un vídeo de 15 minutos en el confiesa los crímenes, muestra fotos de algunas de sus víctimas y amenaza con nuevos ataques «si no se producen cambios sustanciales en la política, la prensa y la libertad de expresión».
Los sospechosos se atribuyen en la filmación otros atentados, entre ellos una bomba que en el 2004 hirió a 22 personas en una calle de Colonia habitada sobre todo por inmigrantes turcos.
El trío ya había sido vinculado en los años noventa a la formación de extrema derecha Defensa de la patria de Turingia, pero la policía le perdió luego la pista.
Políticos de la oposición criticaron ayer por eso la lentitud de la investigación. La presidenta de Los Verdes, Claudia Roth, consideró que el caso demuestra «la forma en la que este Gobierno y otros ignoraron el extremismo de derecha y el peligro de esta ideología y estas estructuras».