Chávez empuja a los gallegos a irse, pero la crisis en Europa los retiene

pedro garcía otero CARACAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Su posible tercer mandato es un acicate para que los españoles abandonen Venezuela

02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Esther Vázquez tamborilea sus dedos sobre un teclado imaginario de ordenador. «En el último año -afirma- he perdido la cuenta de cuántos amigos se han ido, incluyendo a mi hermano. No tanto por [Hugo] Chávez. Él dijo: ?Este es mi país, pero quiero que mis hijas puedan jugar en un parque sin miedo?».

Facebook anestesia la nostalgia de Esther, de 42 años, nacida en Venezuela, hija de gallegos.

Entre el 2010 y el 2011, y a pesar de la crisis económica en España, el éxodo de venezolanos hacia Europa (y todas partes) ha aumentado. La comunidad gallega impulsa el fenómeno, pero, según la Oficina de Asistencia al Retornado que funciona en la Hermandad Gallega en Caracas, hay un perfil nuevo de emigrante: gente en la mitad de su vida, casada y con hijos, que vende lo que puede y escapa de la inseguridad y de la posibilidad de que Chávez, enfermo de cáncer, logre un tercer período de Gobierno, en el 2012. Hasta hace tres años, el perfil era de gente muy joven o de jubilados.

El miedo a que Chávez refuerce su modelo «socialista» (percibido como comunista) es un poderoso acicate para marcharse.

Teresa Ferreira, de 37 años y madre de una niña de cinco, señala: «No pienso irme, creo que allá no hay nada que hacer con el desempleo y la crisis. Pero si Chávez vuelve a ganar, me voy aunque sea a Costa Rica».

Tener un pasaporte europeo hace que la mayoría de los descendientes de gallegos intenten el retorno hacia ciudades como Madrid o Barcelona, con oportunidades de trabajo. Pero no solo a España: una tendencia creciente entre los hijos de gallegos es la emigración a Panamá o a Bogotá, donde la vida es más barata que en Europa (y más tranquila que en Venezuela) y los negocios pueden atenderse a una hora de avión. Álvaro Iglesias, de 49 años, eligió Colombia y quincenalmente se desplaza entre ambos países.

«No quiero imaginarme lo que puede ser esto si gana Chávez. Ya no puedo vender mis negocios aquí, nada de lo que uno se lleve para España es suficiente para garantizarse una vida», indica. El control de cambios en Venezuela y la fortaleza, aunque decreciente, del euro, hacen muy difícil el sueño de desmontar una vida y establecerse en Europa.

Falta de oportunidades

En general, señala Coral González, de 70 años, «decimos que nos vamos si vuelve a ganar Chávez, y luego no hacemos nada». «¿Qué vamos a hacer nosotros en España?», se pregunta. Es la visión de los mayores: que las oportunidades escasean.

Cada vez es más frecuente ver a retornados de España a Venezuela: Marianela Bianchi, de padre italiano y madre española, ha estado desde el 2007 viviendo entre sus dos madres patrias. Hace dos meses volvió a Venezuela. «Estudié dos posgrados, pero no logré trabajo. Aquí estoy con mi familia», señala. De 34 años, siente que no tiene más remedio que permanecer en Venezuela. «La crisis allá es muy fuerte. Aquí falta de todo, menos dinero».