La Fiscalía cita a la secretaria de Berlusconi, y este pide una ley que prohíba las escuchas
INTERNACIONAL
Según las escuchas en manos de los magistrados, Marinella Brambilla era quien entregaba el dinero a Lavitola
03 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El presunto chantaje al presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, por parte del empresario Giampaolo Tarantini y la conversación mantenida con el director de Avanti!, Valter Lavitola, calificando a Italia como «país de mierda», han suscitado una gran polémica. El propio Berlusconi aprovechó la ocasión para acusar a la Magistratura de violación de la privacidad, mientras invocaba la necesidad de una ley que prohíba las escuchas telefónicas.
En la tarde de ayer, la secretaria personal de Silvio Berlusconi, Marinella Brambilla, fue convocada por los fiscales de Nápoles Francesco Curcio, Henry John Woodcock y Vincenzo Piscitelli a declarar, como «persona informada de los hechos». Según las escuchas en manos de los magistrados, era ella quien entregaba el dinero a Lavitola. Los dos hablaban en código de «fotografías para revelar». La secretaria habría entregado a Lavitola los 500.000 euros de los que tan solo llegaron 100.000 a Tarantini.
Mientras el director de Avanti! continúa en paradero desconocido, aunque ya hay una orden de internacional de busca y captura, el empresario Giampaolo Tarantini y su esposa, Angela Devenuto, permanecen en prisión desde el jueves.
Para la Fiscalía de Nápoles, Tarantini, que será interrogado hoy, habría amenazado a Silvio Berlusconi con un cambio de estrategia en la investigación sobre las fiestas en las que estaban involucradas varias prostitutas como Patrizia D?Addario.
Tarantini siempre había mantenido que Berlusconi ignoraba que las jóvenes que acudían con él a las fiestas de Cerdeña y Roma eran prostitutas. A cambio de mantener esta versión, recibía 20.000 euros al mes, incluidos gastos legales y el alquiler de un piso en Roma. El cerebro de la operación sería Lavitola, quien hacía de intermediario entre la secretaria de Berlusconi y Tarantini.