Multan a las televisiones italianas por la invasión mediática de Berlusconi

I. D. roma / colpisa

INTERNACIONAL

El primer ministro apareció en cinco informativos, en otras tantas cadenas y con sendas entrevistas-monólogo, a las 18.30 horas, a las 19.00, a las 20.00 en dos canales y a las 20.30.

25 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El viernes, un espectador de la televisión italiana podía llegar a creer que su mando a distancia se había atascado. El primer ministro, Silvio Berlusconi, apareció en cinco informativos, en otras tantas cadenas y con sendas entrevistas-monólogo, a las 18.30 horas, a las 19.00, a las 20.00 en dos canales y a las 20.30. Además, el magnate lanzó llamadas de emergencia apocalípticas para que la oposición no le arrebate Milán y Nápoles, entre otras plazas, en la segunda vuelta de las municipales de este fin de semana, tras ganarle en la primera. Advirtió que si gana el centroizquierda todo se llenará de gitanos, de rumanos, de musulmanes -«una ?zingarópolis? islámica»- y de banderas comunistas: «¡Se convertirá en la Stalingrado de Italia!». Ayer, el desparrame catódico fue censurado.

La autoridad que vela por el equilibrio político de las transmisiones, Agcom, ha impuesto severas multas a las cadenas.

Tres de esas cadenas son de Berlusconi y él pagará la multa de 258.000. Los otros dos informativos son públicos y la multa la pagarán los ciudadanos. Un reciente estudio ha sumado los minutos de Berlusconi en televisión desde el 2001 y son más de 10.000, una semana entera, tres veces más que la oposición. Ayer se quejó de que le impiden hablar.

Derrota histórica en Milán

Berlusconi ataca con todo porque está nervioso. La derrota en el primer turno en Milán es histórica. El rival, Giuliano Pisapia, proviene de la extrema izquierda. Al margen del resultado de la segunda vuelta, es una señal inequívoca de que su bastión le puede dar la espalda. El balance es aún peor si se piensa que el propio Il Cavaliere aseguró que se trataba de un test nacional. El trastazo ha causado preocupación en el centroderecha, con divisiones internas y nuevos rencores con su aliado, la Liga Norte.

El nivel de la campaña sigue cayendo y ofrece nuevos gestos desesperados de Berlusconi. Su última ocurrencia ha sido anunciar que trasladará varios ministerios a Milán como si fueran tresillos. Su candidata en la capital lombarda, la actual alcaldesa Letizia Moratti, promete suprimir las multas de tráfico.